Bodas,  gran negocio para el Caribe mexicano

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En 2005 se celebraron en la localidad 4.437 bodas lo que convierte a ese enclave en el primer destino para casamientosen el área del Caribe

MEXICO,  Efe.- No es solo Paulina Rubio quien elige el Caribe mexicano para jurarse amor eterno, sino varios miles de parejas que año tras año acuden a este paraíso de sol y playa para casarse y pasar su luna de miel, según las autoridades turísticas.

Los datos más recientes disponibles de la Oficina de Visitantes y Convenciones de Cancún (OVC) señalan que en 2005 se celebraron en la localidad 4.437 bodas, lo que convierte a ese enclave en el primer destino de Latinoamérica en el mercado de casamientos y romance.

Los beneficios económicos fueron, ese mismo año, de 30 millones de dólares solo por concepto de bodas.

Aquellos que se dan el “sí, quiero” prefieren playas, hoteles, barcos, restaurantes y parques naturales para casarse en esta zona turística de Quintana Roo, estado del Caribe mexicano.

La localidad cuenta con 147 hoteles con servicio especial para lunas de miel, 100 hoteles con instalaciones para bodas, cinco barcos, tres parques ecológicos, cinco lagunas y 10 iglesias para celebrar enlaces, además de las playas, según la OVC.

Desde el hotel Moon Palace, que concentra cerca de una cuarta parte de las bodas que se realizan en la zona (aproximadamente un millar al año), se percibe que quienes más gustan de venir al Caribe mexicano a casarse son estadounidenses, canadienses e ingleses.

Las nupcias pueden ser católicas, civiles o sin denominación, y se ofrecen diversos paquetes de distinto rango económico.

“Las más extravagantes son las bodas hindúes”, dijo a Efe Nancy Ariza, del departamento de bodas del hotel.

Según Ariza, los casamientos hindúes son también “los más complicados” porque se extienden casi una semana, “es todo un ritual”.

Tan complicadas como fastuosas y entre las peticiones habituales en esos enlaces en particular se encuentran los fuegos artificiales o el lanzamiento de palomas, afirmó la profesional.

“Tiran la casa por la ventana”, explicó Ariza, quien señaló que los convites hindúes suelen tener gran cantidad invitados.

La temporada alta de bodas en el hotel se registra sobre todo en abril, mayo y junio, los fines de semana, especialmente. La OVC extiende en la localidad esta época también a los meses de febrero y julio.

Cada boda trae en promedio entre 20 y 30 personas que se hospedan dos días además del reservado al enlace. Los precios varían según la cifra de personas y extras que se añadan a los paquetes básicos.

El exclusivo hotel JW Marriott, en Cancún, por ejemplo, ofrece varias opciones que van desde los 700 hasta 3.700 dólares.

El Caribe mexicano ofrece también amplias posibilidades de casarse en otros destinos de la Riviera Maya, que se extiende desde Cancún hasta aproximadamente 100 kilómetros al sur y alberga localidades como Playa del Carmen o Tulum.

Esta zona es la preferida de los turistas españoles, entre los que buena parte viene a celebrar su luna de miel.

Precisamente “Pau” y Nicolás Vallejo-Nájera,“Colate”, se darán el sí en esta zona, en el parque ecológico Xcaret, el próximo lunes 30 de abril.

El parque, que mantiene estos días un férreo silencio sobre la boda de la “Chica Dorada”, ofrece a quienes lo soliciten la posibilidad de casarse en la capilla de San Francisco de Asís, la misma que utilizará Paulina Rubio, o en las playas.

Generalmente, el lugar elegido por los novios para casarse incluye sin costo un juez para oficiar la ceremonia y los trámites burocráticos, que varían según la nacionalidad de los contrayentes.

Todos deben presentar original y copia del acta de nacimiento, un certificado médico prenupcial sobre sífilis, sida y grupo sanguíneo hecho con menos de 15 días de antelación y las identificaciones de los contrayentes y un mínimo de dos testigos.

Si el matrimonio es entre un extranjero y una mexicana, como en el caso de Paulina y “Colate”, debe pedirse un permiso al Instituto de Migración mexicano (INM), que cuesta algo más de 2.000 pesos (unos 183 dólares), bien económico.

Cuando el matrimonio es entre dos extranjeros, ambos deben estar en posesión del visado de turista.