Bombas de gas lacrimógeno causan daños a los chilenos

Hemorragias nasales, conjuntivitis, dermatitis o tos aguda. Son algunos de los síntomas que sufren los residentes de un barrio del centro de Santiago desde hace un mes y que provoca un nocivo vecino que llegó con el inicio de la mayor crisis de la democracia chilena- el gas lacrimógeno.
Karen Mariángel vive en una bocacalle a pocos metros de Plaza Italia, el epicentro del estallido social, y cada tarde se enclaustra en casa con sus hijas a partir de las 5. Cierra bien las ventanas y enciende los purificadores de aire. Es la hora a la que comienzan las manifestaciones y las fuerzas de seguridad recurren al gas lacrimógeno para disiparlas. “Yo estuve una semana con bronquitis y mi marido tiene una tos que no se le quita con nada”, explica a Efe tras ser afectada.