Bono para el Banco Central

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POR ARTURO MARTÍNEZ M.
En más de una ocasión el gobierno y las autoridades monetarias han dicho que tienen la solución al déficit cuasi fiscal y al endeudamiento masivo del Banco Central; emitirían bonos de largo plazo negociables en el mercado secundario, y excepto la maduración, las características serían la de los certificados de inversión, porque la idea era que a vencimiento los certificados pudieran ser intercambiados por bonos.

 Con éxito vendieron la estrategia al FMI y en la actualidad es una de las condiciones esenciales del Acuerdo Stand-by en vigencia. Sin embargo, y continuando con la práctica de prometer cualquier cosa y luego no cumplir, el gobierno y las autoridades monetarias deciden dar un un giro de 180 grados, los bonos ya no serán negociados en el mercado secundario, tampoco intercambiados por certificados de inversión, variación que tiene implicaciones muy serias.Por lo pronto, son letras muertas los compromisos escritos en el Stand-by, de manera específica me refiero a que poco a poco y a vencimiento de los certificados de inversión, se reduciría el balance deudor del Banco Central como también el déficit cuasi fiscal, la única manera de retornar a la entidad su capacidad de mantener la estabilidad macroeconómica frente a coyunturas inesperadas. Tambien que a vencimiento de los certificados de inversión, el gobierno asumaría poco a poco la deuda del Banco Central y el déficit cuasi fiscal.

Es decir, la deuda sería asumida por el gobierno, lo que debió hacerse hace tiempo.

Tomando en cuenta la carta del Presidente de la República que acompaña el anteproyecto de ley de los bonos, los compromisos se quedan en el aire, el gobierno y la autoridades monetarias acordadon algo muy diferente, entregar al Banco Central bonos por RD$320 mil millones, para que la entidad los guarde en sus bóvedas y en el largo plazo, cuando se venzan, redimirlos conjuntamente con los intereses que programa pagar mensual ó trimestralmente.

.Hace sólo cuatro meses, cuando las autoridades monetarias informaron que los bonos era la solución al problema de insolvencia del Banco Central, en esta misma columna escribí que se trataba de un engaño, no era verdad que iban a intercambiar bonos por certificados, que no se atreverían ni siquiera enviar al Congreso Nacional un anteproyecto de ley de bonos diciéndolo  ó  insinuándolo; me apoyé en el criterio, y lo sigue siendo, que a partir de ese momento el público con inversiones en el Banco Central haría fila para cancelarlos, que de ninguna manera aceptaría el cambio de deudor, que el gobierno no tiene la mejor la historia como pagador.

Escribí, además, que la pretensión del gobierno y de las autoridades monetarias no era otra,  lograr la renovación del Acuerdo Stand-by; en efecto, ahora cambian el sentido del plan acordado con el Organismo Internacional, pero se mantienen hablando de capitalización porque pretenden que los bonos sean aceptados como capital pagado del Banco Central, un disparate.

Hasta tanto no sean redimidos no podrán ser considerados capital pagado, a lo más que podrían llegar es a capital suscrito, lo que nada aportaría a los problemas de insolvencia de la entidad emisora.

A vencimiento y no antes, digamos dentro de 10 años, siempre que el gobierno los redima, es cuando poco a poco podrían ser contabilizados como capital pagado, el principio de la contabilidad de la entidad emisora no difiere del de la contabilidad de los bancos múltiples, que como capital pagado tampoco aceptan papeles con vencimiento a futuro. Pero habría que esperar diez años, por lo menos.

 Y si en el corto y mediano plazo los bonos no sirven para capitalizar la entidad, si no contribuyen con la solidéz que se desea retornar, la estrategia del gobierno y de las autoridades monetarias no puede calificarse de otra manera, un intento fallido carente de seriedad, porque en las bóvedas del Banco Central no es verdad que van a crear riqueza.

Los intereses mensuales y anuales que el gobierno pagaría, asumiendo que los bonos se emitan a una tasa anual de 15%, ascenderían respectivamente a RD$2,875 millones y RD$34,500 millones, recursos que el gobierno tendría que liberar, por lo que el gran supuesto, para cumplir con el pago de los intereses, es que mensualmente se producirán superávits en la ejecución del presupuesto de ingresos y gastos por el monto mencionado; sin embargo,  rápidamente el gobierno invalidó el supuesto, en los primeros dos meses del 2007 aumentó sus ingresos en 20% y sus gastos corrientes en 24%, a pesar del compromiso con el FMI de reducir las erogaciones.

La descapitalización acumulada del Banco Central, comenzando el més de abril del 2007, la estimo en RD$240 mil millones, porque al capital más reservas, con balance negativo, es necesario sumar las pérdidas con  motivo de las operaciones relacionadas con la política monetaria, como lo establece el Art. 16, letra e) de la Ley Monetaria No. 183-02. Asuma, amigo lector, que la ley de bonos congela la descapitalización por el monto mencionado, cuando se compara con el monto de los bonos (RD$320 mil millones), se tiene una diferencia de RD$80 mil millones que hace suponer dos cosas: a) que el gobierno y las autoridades monetarias se han puesto de acuerdo para que durante el 2007 el primero no envíe al segundo ni un sólo peso; b) que el gobierno y las autoridades monetarias tienen programado guardar los bonos en la bóveda del Banco Central para luego buscar compradores extranjeros y venderlos con descuento de 33%.

De ser lo último, los compradores tendrían dos fuentes de ganancias, el interés anual de 15% y la diferencia en el precio de los bonos que estimo en RD$80 mil millones.

Para otro artículo dejo el análisis de la segunda opción, la posibilidad de que los fondos de cubrimiento de riesgo, los “hedge funds”, compren los bonos directamente en el Banco Central, aprovechándose del descuento de 33% y del interés de 15%. 

Me concentro en la primera. Como el gobierno pretende reelegirse, para lo que necesite recursos, durante el 2007 no tiene la intención de enviar un sólo peso al Banco Central. Si tomamos en cuenta qaue el balance de lo adeudado por el Banco Central, según mi estimación comenzando el més de abril del 2007, pesos más ó pesos menos es de RD$180 mil millones, el que aumentaría en RD$80 mil millones en doce meses, para llegar a RD$260 mil millones al finalizar la presente gestión de gobierno.

En ese momento los intereses de los bonos mensuales y anuales, con cargo al presupuesto del gobierno central, siempre a una tasa anual de 15%, aumentarían respectivamente a RD$3,250 millones y RD$39 mil millones.

Repito, mo es verdad que éste gobierno, que busca la reelección, se va a sacrificar y pagar mensualmente esos intereses.

Es un sueño, el gobierno no tiene la disciplina que se requiere para pagar los intereses; en consecuencia, y como dije, aumentaría el balance de la deuda por los intereses no pagados; pero asuma amigo lector, aúnque sea por un instante, que el gobierno cumple religiosamente con el pago de los intereses, es bajo ese escenario que el balance de la deuda se mantendría congelado hasta que los bonos comiencen a vencer dentro de diez años, y que el balance deudor comienza a reducirse si a vencimiento se redimen los bonos.

Pero la realidad es la realidad, el gobierno no se sacrificará, y como está sucediendo ahora, los intereses se pagarán con emisiones inorgánicas, expansión monetaria que también sería inflacionaria y presionaria el tipo de cambio. También, y como sucede ahora, para evitar el impuesto inflacionaria, las autoridades monetarias emitirían nuevos certificados, aumentando el balance de la deuda y violando la ley de bonos. Es decir, que por el hecho de que se emita una ley no quiere decir que no se continuará con lo mismo, tampoco que éste gobierno pagará religiosamente los intereses, porque lo real y lo que debe esperarse es lo contrario, que no los pague ó que pague sólo una parte.

Precisamente porque así piensa es que el FMI acordó con el gobierno y las autoridades monetarias el intercambio de bonos por certificados de inversión a medida que éstos últimos se vayan venciendo, mejor que nadie conoce de la indisciplina de éste gobierno, de su tendencia a sobre-gastar, sabe que ni siquiera con su presencia controlando las finanzas públicas se ha podido crear un excedente presupuestario; si bajo un Acuerdo Stand-by no se puede confiar en el envío de los fondos al Banco Central, mucho menos después cuando no exista el Acuerdo. El FMI también teme a la historia, a lo que puedan decir los trabajos de investigación que se hacen en Washington y en otros lugares, que de seguro calificarían de fallida su intervención en República Dominicana, un punto negro para su programa y su prestigio, al no poder controlar de manera efectiva el crecimiento de los agregados monetarios, al no propiciar una solución al problema de la inflación y la devaluación represadas y al no capitalizar de manera efectiva al Banco Central, y para colmo después de haber apoyado a las autoridades nacionales en la creación de impuestos por más de RD$100 mil millones en menos de tres años.Sencillamente es insostenible la estrategia del gobierno y de las autoridades monetarias de acumular deudas en el Banco Central, pero también es un invento de mal gusto el asunto ese de los bonos para guardarlos en el Banco Central. Si los intereses en el exterior suben, ahí mismo explota la situación en el país, y eso lo sabe muy bien el FMI. En poco tiempo el peso puede perder cualquier valor, podría ser un juego de niño el costo económico de 22% del PIB propiciado por la quiebra de los tres bancos en el 2003; los acreedores del Banco Central de mala manera pedirían su dinero, y como sucedió en el 2003, el FMI se limitaría a recomendar al gobierno y a las autoridades monetarias devolver los préstamos, el Organismo se convertiría en el defensor de los acreedores locales, claro, sin desembolsar un sólo centavo. Solo que las consecuencias sociales y políticas serían peores, porque mayores son los montos de que hablamos.No sólo desaparecería totalmente lo que produjo la economía en los últimos dos años, al tener un crecimiento real acumulado de alrededor de 8%, explicado por el exceso de gastos y endeudamiento del gobierno central, del financiamiento bancario al consumo de bienes importados, principalmente vehículos,  y por la estrategia de las autoridades monetarias de intercambiar deuda por reservas internacionales y para mantener el peso sobrevaluado, al tiempo de bajar el tipo de interés. También se perdería riqueza generada en años anteriores. Por todo ello, el gobierno y los partidos de oposición deben llegar a un entendido, debe discutirse y aprobarse un plan creíble y respetado por todos, que no es otro que el envío mensual al Banco Central del dinero necesario para echar a un lado la máquina de inorgánicos. Lo demás es invento, un cuento para niños.