Bosco resume sus vivencias en “Reflejos de un Espejo Roto”

24_02_2017 HOY_VIERNES_240217_ El País12 B

Alrededor de 60 años de luchas políticas y participación en eventos puntuales de la vida partidista, son narrados por el doctor Juan Bosco Guerrero, en el libro de sus memorias ‘Reflejos de un Espejo Roto’, una panorámica de cómo el autor ve esos hechos con el paso del tiempo.
El lamento de ver como muchos que quienes esperaban tanto dieron tan poco o simplemente resultaron ser sorpresa por su accionar contrario a los principios de una generación formada para lograr objetivos en favor del país, motivaron el título perfectamente interpretado en la foto de portada.

“El espejo es el país, el país que yo soñé, el país que soñamos muchos, tantos, que no hubo cielo para tantos muertos”, expresó.

Consultado sobre su valoración de la realidad política actual, a la luz de sus memorias y considerando su militancia junto a Juan Bosch tanto en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) como en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), no deja de manifestar sorpresa.
“No sé que le ha pasado a Danilo Medina”. Bosco recordó como anécdota descrita en el libro que en los inicios del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el hoy ministro de la Presidencia Gustavo Montalvo era secretario general del Comité Intermedio y le informó que tenía que hacer guardia en un local. Explica que él dijo que no podía por sus obligaciones dentro del partido mismo y familiares y se dirigió donde el profesor Bosch quien le dijo que Montalvo era psicorígido y le sugirió irse al Comité Máximo Cabral, que dirigía el hoy presidente Danilo Medina.
“Ese muchacho es abierto, un cuadro político, va a llegar lejos”, dijo que le expresó Bosch.
Partiendo de aquellas palabras Bosco dice no entender lo que ha ocurrido con Medina. “Yo no se qué le ha pasado a Danilo Medina quien pudo haber sido quien Bosch decía… el país está difícil, yo espero que este mes mueva la mata”, indicó Bosco.
Le di mi vida a la UASD.
De igual forma hace una reflexión sobre la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que fue la cuna de formación de su pensamiento y de muchos otros jóvenes que se desarrollaron con ideales diferentes en los difíciles años post Trujillo. Allí fungió en sus inicios como secretario general de la Fuerza Estudiantil de Liberación del PLD. “Yo dirigía en la universidad a los profesores y a los estudiantes”, recordó.
Dijo que fue de los que dirigió la lucha por el ‘Medio Millón’ en la que participaron Hatuey Decamps, siendo secretario de la Federación de Estudiantes, su hermano Miguel Antonio, el profesor Teobaldo Rodríguez y otros que conformaban un grupo de nueve.
“Esa lucha fue la movilización de masas más grande que se ha desarrollado en la República Dominicana en los últimos años. Nosotros movilizamos el país entero”, aseguró, tras mencionar que en su libro se describe un vehículo que diseñó el cineasta Agliberto Meléndez, para quemar gomas.
Recordando lo que fue la UASD de los años de Balaguer y lo que hoy puede ver de esa universidad su reflexión es profunda.
Recordó que para ocupar la dirección de Bienestar Estudiantil en esa época tuvo que participar en un concurso con 43 jóvenes, fueron sometidos a 11 test psicométricos por más de dos horas y luego entrevistas a los mejores calificados hasta ser seleccionados y hoy ve como los rectores de la UASD escogen personas y las colocan frente a posiciones.
“La UASD necesita un cambio, necesita un remenión, necesita un movimiento renovador 2”, expresó, sobre lo que ha visto en los últimos tiempos en esa alta casa de estudios.
Fundación de Fragua. Un poco antes de los acontecimientos mencionados, uno de los momentos puntuales en la vida de Bosco Guerrero fue la fundación de movimiento Fragua, surgido de manera inicial con la idea de un periódico estudiantil donde expusieran sus ideas progresistas, no partidarias.
El proceso de formación de ese histórico grupo coincidió con el primer derrocamiento del entonces presidente Joaquín Balaguer el 16 de enero de 1962.
“Hay hechos que no son fáciles de olvidar y que nos estrujan en el alma la debilidad de nuestra vida. El 16 de enero de ese año hubo una masacre en el Parque Independencia, cinco muertos y veinte heridos esculpieron en mi mente imágenes de sangre, dolor y muerte”, expresa.
Se refiere a la revuelta en que se vio envuelto junto a estudiantes de la UASD a quienes arengaban a organizarse con el fin de participar en las elecciones internas próximas y de como obtener mejores condiciones para la familia universitaria y el pueblo en general.
Narra que de ahí, un estudiante de nombre Daniel, llamó a tumbar el gobierno y anunció al grupo que el pueblo estaba tirado a las calles y fue entonces cuando esa masa de jóvenes marchó hacia el Parque Independencia, encontrándose en medio de ráfagas de ametralladoras.
Bosco cuenta que en ese momento la lucha política nacional no estaba al alcance de sus posibilidades por lo que, a partir de la instalación del Consejo de Estado, todos los esfuerzos tenían una sola meta que era organizar Fragua para las próximas elecciones estudiantiles.
“La Facultad de Ingeniería y Arquitectura era un hervidero de revolucionarios jóvenes con una gran vocación libertaria… fue en esa área académica que iniciamos nuestra labor de reclutamiento, y, acompañados por Pupi y Pepito Guerra íbamos aula por aula y después de una breve introducción les pedíamos a los estudiantes que aquellos simpatizantes de Fidel Castro levantaran las manos, lo que hacía la mayoría de ellos. De inmediato los invitábamos a reunirnos”.
Finalmente el 6 de febrero de 1962 la población universitaria recibió el periódico Fragua, vocero estudiantil universitario que contaba con un cuerpo directivo compuesto por los bachilleres Luis Ibarra Ríos, Juan Bosco Guerrero Castro, Louis Paiewonsky del Valle y Carmen Josefina (Piki) Lora Iglesias.
“Fragua fue el movimiento estudiantil más poderoso, quizás de América Latina entera. Fragua era un movimiento fuerte, después empezaron las divisiones. Me fui cuando empezaron las guerras intestinas por nada y sin objetivo alguno”, expresó, Bosco Guerrero aunque dijo que siempre fue reconocido como un fraguero por todos los que le conocieron.
“La UASD empedró el camino del populismo”. Bajo este título, el autor señala en sus memorias que a pesar del altruismo y de las cosas positivas que se querían en el movimiento renovador, que es el que produce el cambio en la universidad, “la universidad empedró el camino del populismo en este país. Todos los que nos gobiernan son de la UASD”, recordó. “Muchachos del FEL, que ya no son muchachos nada”, expresó.
Nostalgia por los ausentes. Para Bosco Guerrero lo más difícil de haberse dispuesto a hurgar en su pasado fue encontrarse con personas muy suyas que ya no están.

“Se cree que es fácil pero no lo es…”, expresó. En ese grupo figuran los mártires de luchas sociales y otras personas valiosas que le hacen recordar una frase de Thomás Jefferson: ‘El árbol de la libertad debe ser vigorizado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos: es su fertilizante natural’.
Pero en ese proceso también afloran alegrías y orgullos como el de compartir de cerca con el fenecido líder Juan Bosch, a quien aún después de su muerte admira y que aparece en varias páginas del libro, donde se narran momentos que compartieron.