Botero considera mudarse de Italia

  Botero considera mudarse de Italia

BOGOTA,  (EFE).- El pintor y escultor colombiano Fernando Botero dijo hoy que el robo de siete de sus piezas en bronce de una fundición de Pietrasanta (Italia) lo han llevado a considerar la posibilidad de trasladarse a Alemania, Francia o Suiza.

“Llevo treinta años trabajando en Pietrasanta, (y) si me toca irme para otro sitio, pues es una lástima”, afirmó Botero en una entrevista telefónica desde Nueva York con la cadena bogotana Caracol Radio.

El artista plástico colombiano más famoso de todos los tiempos dijo que su estancia de verano en la localidad del centro italiano dependerá de la toma de “medidas espectaculares”, como la de exigir a “L’Arte”, fundición de la que fueron robadas las esculturas, que habiliten un “cuarto blindado” para sus piezas.

La pérdida de “Adán”, “El Perro”, “Gato codón”, “Mujer con mano en sus cabellos”, “Bailarina vestida”, “Bailarina en movimiento” y “Gorrión” fue denunciada hoy por los artesanos del taller, que las valuaron en unos 3,5 millones de dólares.

Las obras estaban vendidas, dijo el artista, e indicó que tenían como destino una próxima exposición en el Principado de Montecarlo.

Botero, nacido hace 75 años en Medellín (noroeste), recordó que este robo es el segundo de piezas suyas que se comete este año en Pietrasanta, después de la desaparición de dos esculturas que él tenía en el jardín de su residencia y sobre el techo de su estudio.

En Pietrasanta “había un ambiente de tranquilidad y de confianza”, un “ambiente simpático”, pero “me han tomado como objetivo”, advirtió el artista, para quien estos robos han podido ser encargados por un mercante, por “alguien del mundo del arte».

“Veo que son profesionales, porque se llevaron no solamente los bronces, sino que se llevaron una escultura que estaba todavía en cera, es decir, el que se lleva una escultura en cera sabe que eso se puede volver un bronce por el proceso de cera perdida”, explicó luego.

En este contexto, Botero recordó que hace unos doce años le robaron de su domicilio campestre en Cajicá, localidad cercana a Bogotá, un pequeño hombre a caballo del que se hizo una edición cuyas réplicas ha visto en tiendas de Argentina, Brasil o Francia.

El artista observó que en la fundición “había otras esculturas de otros artistas (…)” y “esas no las tocaron”, por lo que insistió en que los traficantes de arte lo han tomado a él “como objetivo».

“Más que las siete esculturas, lo que se daña es esa delicia que era el ambiente de trabajo en Pietrasanta, de una confianza, de una camaradería y de un ambiente perfecto para un artista trabajar”, se lamentó luego, y consideró que «ése es el problema más grave de todo».

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