Brasil lanza ofensiva ambiental

BRASIL. AFP. La tala de mata nativa en reservas forestales amazónicas, la venta ilegal de madera y la producción de carbón para la industria del hierro están en el ojo del huracán de la publicitada operación “Arco de Fuego”, que abre para Brasil un camino enlodado.

 El gobierno brasileño realiza en el norte del país el mayor operativo contra explotadores de la floresta amazónica, pero ello implica que deba probar un peligroso cóctel de intereses económicos, problemas sociales y de protección ambiental, que obligan a tomar soluciones efectivas a corto plazo.

 Los pobladores del empobrecido municipio de Tailandia, uno de los más violentos de Brasil y a unos 250 km de Belém (capital del estado de Pará, norte), observan con recelo y honda preocupación la acción realizada desde el lunes por unos 300 miembros de fuerzas federales contra el procesamiento y venta de madera talada ilegalmente.

 “Somos conscientes de que puede haber perjuicios para el medioambiente, pero también no se puede cortar del día a la noche una de las principales actividades y perjudicar así a la población”, dijo a la AFP Edivaldo Bastos, de 37 años, miembro del Sindicato de Trabajadores Rurales de Tailandia.

 Su colega Leocy Souza (36) sostuvo que “faltan alternativas para los pobladores; si quieren reducir la actividad del sector es necesario que el gobierno ofrezca alternativas e invierta más, por ejemplo, para incentivar la actividad agropecuaria y facilitar créditos para ello”.

 Se calcula que en Tailandia –55.000 habitantes– operan casi una centena de aserraderos, de los cuales se prevé fiscalizar 70. La actividad local se concentra en el sector maderero, que solamente en Pará moviliza unos 2.000 millones de dólares anuales.

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Nerviosismo

Unas 3,000 personas viven específicamente de esa actividad, de ahí el nerviosismo existente ante la presencia ‘foránea’.  Eso mismo llevó días atrás a miles de personas, presuntamente incentivados por empresarios madereros, a resistir con violencia a un operativo de policías y fiscales ambientales que procedían en una aserradero de Tailandia a incautar 13,000 metros cúbicos de maderas.

Consecuencias drásticas

 Un campesino que iba a cruzar el río Moju para tomar una balsa hacia la otra margen, donde operan  madereras sospechosas de procesar madera ilegal, cree que la operación oficial y la presión de  ambientalistas traerán serias consecuencias para los ‘tailandeses’.