Brisas

Rosa Francia Esquea 4

Las ruinas de San Francisco son ahora mismo objeto de discusión luego de que saliera a la luz el proyecto de remodelación que las integrarían a un complejo comercial con fines turísticos.

No soy experta en esos asuntos, pero las opiniones que he escuchado me han preocupado.

Incluso, especialistas en esos menesteres han planteado la posibilidad de que la Zona Colonial pierda del título de “Patrimonio Cultural de la Humanidad” otorgado por la UNESCO, si los referidos trabajos desvirtúan la esencia del inventario de obras y de condiciones que dio lugar al otorgamiento de tal distinción.

Las citadas ruinas constituyen una de las primacías de la isla y de América. Allí tuvo lugar el primer asentamiento de la Orden Franciscana, se formó en la fe a los caciques, a sus hijos y evangelizadores que iban hacia otras colonias; fue construido el primer acueducto del que todavía se conservan vestigios, la primera biblioteca, incluso hay un cementerio, además de que fue el primer hospital.

También se habla de que allí también se discutió por primera vez el tema de los derechos humanos.

Esta estructura es delicada por cuanto fue devastada varias veces por sismos e incluso fue saqueada. Dicen los especialistas que lo que procede es preservar la ruina, no desnaturalizarla.

Incluso, escuché decir a una persona muy entendida en esos menesteres que hacer un centro comercial no sería rentable puesto que los turistas van allí a compenetrarse con la historia y con la belleza de las ruinas, y no ocurriría eso si pierde su esencia. Otra cosa es que el proyecto lo ejecutaría el Ministerio de Turismo y no los organismos que directamente tienen que ver con nuestro patrimonio.

Ya ha habido bastante disgusto por los remozamientos en el Baluarte o Puerta del Conde. También, la Zona Colonial en las que se han usado maquinarias no adecuadas para ese tipo de arquitectura y que incluso hizo que colapsara el Hotel Francés.

Yo creo que es hora de que organismos como ICOMOS, Oficina de Patrimonio Cultural, Academia de la Historia, universidades, entidades profesionales de ingenieros y arquitectos, y especialistas en el área hagan sus aportes y que éstos sean bien ponderados antes de que “no haya más remedio”.