Brisas Los parques y su utilidad

Los parques constituyen una de las opciones más económicas que tiene la gente para disfrutar de un sano esparcimiento al aire libre.

Lamentablemente, a estos espacios no siempre se les da el cuidado y el uso debido. Por ejemplo, en  Villa Faro, zona donde  resido, en la anterior  administración municipal reconstruyeron el parque Juan Pablo Duarte: plantaron árboles nuevos, sembraron  grama y flores, construyeron una glorieta y le agregaron juegos para los niños. También se  hizo una cancha para las actividades deportivas.

Para mayor seguridad, le pusieron verja vigilancia. Además, se le delegó  en la Parroquia San Simón Apóstol  para que administrara su uso.  La autora de esta columna fue designada  en una comisión para esos fines y al efecto se llegaron a programar actos culturales, como conciertos.

Pero luego hubo un descuido total, el lugar fue arropado por  la yerba mala  quitaron la vigilancia  y la delincuencia en todas sus facetas penetró a este lugar, donde hasta crímenes se han cometido. Ahora, de nuevo,  está  en una avanzada etapa de reconstrucción  y parece que retomará su esplendor.

También en la zona verde de la urbanización donde resido el Ayuntamiento hizo otro parquecito, que se ha convertido en foco de venta y consumo de drogas y, por ende, de los tiroteos y redadas policiales.

Recientemente, en la urbanización  vecina, Villa María, el cabildo convirtió la zona verde en un bello parquecito  en el que da gusto ver a los niños jugando todas las tardes.

Ojalá que los vecinos  preserven estos  patrimonios comunes y no permitan que la delincuencia penetre en ellos; que los cuiden para que se mantengan siempre bellos y acogedores porque, en estos tiempos de crisis y de escasez de lugares de esparcimientos, los parques públicos son como un oasis en medio del desierto.