Brisas
La energía eléctrica no es el problema…

Quizás algunos de mis lectores se sorprendan al leer el título de esta columna. Pero así es, queridos amigos y amigas. Todos ustedes tienen que estar de acuerdo conmigo en que el verdadero problema que nos azota es el de los apagones;  la energía eléctrica es la solución. Lo que sucede es que a veces confundimos una cosa con la otra.

Yo no sé si los economistas han cuantificado lo que representa no solamente las consecuencias directas de los apagones, sino la  pérdida de tiempo que esto origina y como eso también tiene un costo económico irrecuperable.

Por ejemplo, en mi hogar se lava dos veces al mes, porque somos una familia muy corta; si hay energía el mismo día también se  plancha;  quiere decir que la señora que hace este oficio va a tener catorce días sin  pensar nuevamente  en eso y puede hacer otras actividades productivas. Pero cuando se va la luz, como ha ocurrido de manera sistemática en los últimos tiempos, ella, no porque se le exija sino porque lo hace voluntariamente, lava una gran parte a mano, y deja para luego las piezas más grandes y pesadas, como sábanas y toallas.

Al haber interrupciones en la energía, la ropa toma más tiempo en secarse y también ella tarda más en terminar y su cansancio es mayor,  de modo que aún si vuelve, ella no puede planchar.

Pero lo más trágico de todo es que muchas veces debe venir varios días para poder concluir porque los apagones solo le permiten planchar pocas piezas. Y eso está ocurriendo de manera continua.

Ambas perdemos, en mi hogar porque necesitamos la ropa y ella porque lo que pudo hacer en un día le toma varios, con el agravante de que entonces se  mantiene a la expectativa, llamando por su celular o esperando llamada nuestra (también otro gasto), y no se atreve  a asumir un nuevo compromiso hasta que no concluya con ese. Mi pregunta es: ¿quién le retribuye todo ese tiempo perdido a causa de los apagones?.