Bruno Rosario Candelier DEL LOGOS AL INTERIORISMO

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A la manera de un griego antiguo, durante largos años, en Moca, su pueblo natal, Bruno Rosario Candelier ha vivido un retiro admirable y ejemplar fascinado con la lectura, la creación y la promoción de los valores más genuinos de la cultura, los cuales no son otros que los esenciales y permanentes legados de la humanidad universal. Desde la década del setenta, Rosario Candelier ha sido en nuestro país el orfebre de los temas clásicos en la reflexión humanística y el estudio de la literatura dominicana.

Si otros autores han descollado con éxito en el estreno de temas traídos y llevados por la contemporaneidad, en busca de tópicos y orientaciones de actualidad, como son la postmodernidad y la literatura light, Rosario Candelier ha hundido sus miradas en lo trascendente, buscando reinterpretar lo esencial del pensamiento para insertarlo en nuestra realidad.

El logos en la conciencia es una obra en la cual Bruno Rosario Candelier da continuidad a una búsqueda de lo trascendente cuya propuesta había sido esbozada en textos anteriores y que sirve de fundamentación a la Poética Interior, que se caracteriza por enfatizar la realidad espiritual en los seres humanos y en las manifestaciones del Cosmos, desde tres perspectivas: la mitopoética, la metafísica y la mística. Es lo que Rosario Candelier sugiere, cuando traza la ruta nocional que va de Heráclito de Éfeso al Evangelio de San Juan. A partir de esos caminos conceptuales surcados por la etimología de la palabra logos se han ido labrando las diversas imágenes de los seres humanos y han surgido los diversos humanismos en tanto que grandes sistemas que se han encargado de elaborar diversos conceptos.

¿Hacia cuál concepto de logos nos dirigimos en esta época marcada por el predominio de la imagen en contraposición a la palabra, de la ausencia de sistema de pensamientos y de valores espirituales, asentada en el predominio de lo sensual, lo casual, lo instantáneo y lo fútil, a imagen y semejanza de la tecnología de la información y la comunicación: instrumental, desechable y esencialmente lúdica y hedonista? Por el momento no tenemos respuesta a esa pregunta cuya satisfacción será obra del futuro. Por ahora solamente tenemos seguridad en el pasado de la palabra logos, perspectiva desde la cual parte Bruno Rosario Candelier en sus obras para la construcción de la Poética del Interiorismo. En la Poética Interior existe complacencia en la creencia en el logos. En este autor todo va con todo. Esa noción atraviesa sus obras literarias. El logos en la conciencia es un eslabón de la búsqueda de lo trascendente, cuya propuesta había sido esbozada en textos anteriores. En la obra El ideal interior, el autor plantea tres enfoques de que se vale la creación literaria, y en general el ser humano, puesto que en su concepto toda poética es también una filosofía y una teología, de aproximación a la realidad: la realidad real, la realidad imaginaria y la realidad trascendente. Desde esa visión se construye una nueva poética en República Dominicana, la Poética Interior, que se distingue de otras dos opciones fundamentales en nuestras letras: el Postumismo, que parte de la realidad material y es literatura mimética y testimonial; y la Poesía Sorprendida, cuyo punto de arranque es la realidad onírica, dando cabida a la reproducción del universo mítico y al mundo de la imaginación. Sin embargo, el Interiorismo parte de la búsqueda de la espiritualidad en sus manifestaciones y tendencias, tanto de índole metafísica y mística sin excluir ningún pálpito, afirma Rosario Candelier, de la “interioridad humana y la de los acontecimientos y fenómenos”.

En la construcción de esa poética de lo trascendente, la reflexión emprendida por Bruno Rosario Candelier se inspira de múltiples autores y bebe en las fuentes fundamentales de la espiritualidad de la civilización occidental y la oriental. De ahí el redescubrimiento del pensamiento helénico y la exploración de un conjunto de conceptos anejos, tales como logos, cosmos, numen, que desde los presocráticos fueron formando el pensamiento, la espiritualidad y los componentes de la conciencia humana.

En su obra Poesía mística del Interiorismo (2007), Rosario Candelier sitúa el amplio campo de la trascendencia: la contemplación, la búsqueda del sentido y la divinidad: “El ámbito de la trascendencia es un espacio en el que se mueven contemplativos, metafísicos y místicos. La búsqueda metafísica es una operación intelectual centrada en la exploración del sentido. La búsqueda mística es una vivencia espiritual centrada en la unión con lo divino”. Así podemos darnos cuenta de que la Poética Interior integra un humanismo múltiple, en el que intervienen todas las posibilidades de lo trascendente. Por eso, cuando se refiere al logos, base de la reflexión metafísica en Occidente, o a la mística, cuyo punto de partida es el logos cristiano que es sinónimo de Verbo, en el evangelio de San Juan, el autor no se limita, aunque sí se centra, a esos dos paradigmas de la civilización occidental, sino que su búsqueda se encamina a descubrir y recuperar todas las manifestaciones de la trascendencia o del interiorismo, términos equivalentes en su obra. En ese sentido, es preciso entender la poética del Bruno Rosario Candelier que se plantea en esta nueva obra, como un eslabón de un todo amplio y diverso, cuyo núcleo no es ni el Logos, ni el Verbo, sino la dimensión espiritual o trascendente, lo cual se nutre de diversas procedencias culturales y de manifestaciones lejanas y cercanas, pasadas y actuales, antiguas, clásicas, modernas y post modernas.

Esa idea reveladora de la ilimitada amplitud de la Poética Interior, queda expresada en otra obra del autor, El vínculo entrañable (2008), en la que se ofrece todo el menú del Interiorismo: “El Interiorismo ofrece varias opciones para el que busca la interioridad de las cosas, para el que le atrae el ámbito metafísico o para el que anhela asumir y expresar la dimensión espiritual, interna y mística de lo viviente”. Lo esencial es eso: lo interior de cosas y fenómenos. Esa idea se expone en esa misma obra cuando se refiere a la estética del Interiorismo: “En tanto estética literaria, el Interiorismo revela la verdad subjetiva, interior y profunda de las cosas, expresadas con la certeza de la conciencia mediante el lenguaje y la intuición”.

El Movimiento Interiorista no es solo dominicano sino que se ha expandido a diversos países de América e incluso de Europa, y que para su mejor codificación y expansión cuenta hoy con una definición propuesta por Rosario Candelier para el Diccionario de la Real Academia Española, la cual podrá leerse hoy y en la posteridad. Este movimiento literario busca, mediante el lenguaje, poner de manifiesto la presencia de la divinidad en la naturaleza. O esta definición consignada en el Diccionario de la lengua española: “Interiorismo: Movimiento literario fundado en la República Dominicana, que expresa el impacto de lo real en la conciencia, la dimensión metafísica de la experiencia y la belleza sutil con belleza trascendente”. Con esa definición, tendremos Interiorismo para siempre en la historia de la literatura dominicana e hispanoamericana, y a Bruno Rosario Candelier en la memoria colectiva no solo de los adeptos a ese movimiento sino del pensamiento y la cultura de nuestra patria.