Bruno Rosario Candelier
agradece Premio Nacional

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Siento que debo,  en primer lugar, expresar mi agradecimiento a la Fundación Corripio, a su Presidente José Luis Corripio, a los distinguidos miembros del jurado, comenzando, desde luego, por el Secretario de Estado de Cultura, Lic. José Rafael Lantigua; y a todos los que, de alguna manera, han hecho posible este reconocimiento.

Dentro de los integrantes del Jurado, a todos naturalmente les agradezco su apoyo, su elección, pero quisiera destacar dos nombres por la vinculación con la Iglesia, puesto que hay dos distinguidos ministros de la Iglesia que forman parte del Jurado; me refiero al Padre Ramón Alonso, a quién me une un sentimiento muy especial por el hecho de que hace 40 años, me casé, y recibí de él la bendición matrimonial y eso para mi tiene una significación especial que guardo, entrañablemente, una cierta devoción por él, y también por Monseñor Agripino Núñez Collado, Rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, con quien me unen vínculos mayores, puesto que durante 40 años he sido subalterno suyo, 4 como estudiante y 36 como profesor de la Universidad y puedo dar testimonio de que, de su alma limpia y generosa, fluye el amor sacerdotal y quiero subrayar eso, porque yo como escritor, como intelectual, soy un producto de la Iglesia.

La primera formación la   recibí por supuesto de mis padres y de los Salesianos de Moca, donde nací, me crié y me desarrollé. Posteriormente fue  en el Seminario de Jarabacoa, donde recibí la formación filosófica y luego, en la misma Universidad Católica de Santiago, donde se completó esa formación intelectual y espiritual que ha alentado mi vida.

Me parece que una actividad como esta, un acto como éste, es expresión de una generosidad como la que patrocina la Fundación Corripio y siento honda gratitud por este reconocimiento y por todo lo que ha realizado y realiza la Fundación Corripio en provecho del desarrollo cultural.

Desde hace muchos años,  como ya se ha dicho aquí, he asumido la palabra como vehículo de transmisión de una actitud, de un sentimiento, de una disposición para querer contribuir al desarrollo de mi pueblo. Hacia 1881, siendo el Padre Meriño Presidente de la República, descubrió que en Moca había una tradición literaria…yo soy producto de esa tradición y he querido impulsarla, he querido promoverla y todo lo que he hecho ha sido para darle fuerza y apoyo a esa tradición. Todo lo demás es resultado de ese trabajo y de esa tradición.

Gracias por este reconocimiento y gracias por este apoyo a todos los que aquí están presentes esta noche. Muchas Gracias.

 

Las palabras de Jacinto Gimbernard

Muy buenas noches:

La Fundación Corripio se siente altamente complacida al otorgar nuevamente, con la participación estatal de la Secretaría de Estado de Cultura, el Premio Nacional de Literatura, que este año ha recaído sobre un importante personaje de las letras y sus interioridades estéticas, filosóficas y místicas.

 El Premio Nacional de Literatura correspondiente al año 2008, a decisión unánime de un jurado formado por los señores rectores de importantes universidades dominicanas, así como por un representante estatal como es el Sr. Secretario de Estado de Cultura, al cual se añade un representante de la Fundación Corripio Inc., tal como lo establece el Decreto del Poder  Ejecutivo, ensancha su panorama de reconocimientos a la labor de una vida, al premiar al Dr. Bruno Rosario Candelier, en quien, además de sus méritos como crítico literario, académico, ensayista y promotor cultural de amplio espectro, hace uso de una energía espiritual asentada sólidamente en la filosofía clásica, en el pensar…-y más que en el pensar, en el sentir profundo, el que es capaz y hábil para buscar y encontrar belleza donde grandes mayorías no la ven, no la perciben, no la olfatean.

  Me parece oportuno mencionar, por alcanzar algunos aspectos del interés interiorista de nuestro galardonado de esta noche, el uso que dio San Agustín al término latino INTELLIGENTIA (que luego, mucho después, adquirió coloraciones po líticas), como Agustín usó INTELLECTUS para designar una facultad del alma humana superior a la razón.

 La INTELLIGENTIA, en cambio, da lugar a una visión, a una visión interior que, por decirlo con palabras de Ferrater Mora, se trata más exactamente de una visión de las realidades del alma “visión que se hace posible por medio de la iluminación divina”, (fin de la cita de Ferrater Mora).

 Santo Tomás de Aquino usó intelligentia para designar la acción y efecto de “leer por dentro”, de inteligir.

 El movimiento interiorista que impulsa Bruno Rosario Candelier, tiene enorme importancia moral, no sólo en tiempos recientes sino en transcursos eternales en la vida humana sobre este planeta.

Nos hace falta valoración espiritual.

Nos hace falta interiorizarnos, encontrarnos “dentro”. Enfrentar nuestras verdades en ese enredijo de positividades y negatividades; nos hace falta “vernos”. Por lo menos, buscarnos honestamente, para así ser mejores seres humanos.

Rosario Candelier cita al jesuíta Teilhard de Chardin, hondo estudioso de la geología y la palenotología quien niega cabalmente haber intentado establecer un sistema metafísico e insiste en el carácter meramente científico de su síntesis…en otras palabras, de una visión hecha posible por la ciencia.

Dice Teilhard: “Llamo sentido cósmico a la afinidad, más o menos confusa, que nos liga psicológicamente al Todo que nos envuelve”.

Así lo cita Rosario Candelier. Escrupulosamente. Sin ir más lejos ni añadir conclusiones.

Mis breves palabras son de bienvenida a este evento tan importante para la cultura nacional, desde sus inicios. Dios me libre de fatigarlos con comentarios que exceden mi intervención, que no pasa de ser un afectuoso saludo que agradece su presencia.

Muchas gracias.