QUÉ SE DICE: Brutalidad policial (II)

Claudio Acosta

Sería, lamentablemente, una gran pérdida de tiempo, pues en un país con instituciones famélicas, donde el llamado Estado Social y Democrático de Derechos es tan solo un enunciado en la Constitución  que  no se refleja en la vida cotidiana de los ciudadanos y su relación con los poderes públicos, difícilmente prospere  una querella contra la Policía Nacional, mucho menos por comportarse como se  le ha enseñado  desde que éramos dictadura: atropella los derechos de los “civiles”, que solo entienden a macanazos. Las Misioneras  Dominicas del Rosario y varias organizaciones campesinas de El Seibo anunciaron ayer que se querellarán en los tribunales contra los miembros de la Policía que los agredieron, el pasado domingo, durante una marcha pacífica hacia el Palacio Nacional, agresión innecesaria, desproporcionada y fuera de lugar. Tanto, que ya se está diciendo que fue a propósito, para “echarle una vaina” al Gobierno, pero también que esos excesos son un claro  reflejo de que tantos años disfrutando del  poder han hecho que los peledeístas  pierdan completamente la perspectiva de la realidad, los límites entre lo que pueden hacer y lo que no deben hacer, y lo que ocurrió el pasado domingo es   de las cosas que no   deben  hacerse ni tampoco  tolerarse. El repudio y la indignación que provocó en la opinión pública el comportamiento de esos agentes policiales, que se reavivan cada vez que se contempla cualquiera de los videos que circulan en las redes sociales, son directamente endosables al presidente  Danilo Medina y su Gobierno, lo que se traduce en rechazo y eventualmente en votos contra el PLD. Por eso  no se entiende que se cometiera un error tan infantil  cuando el Gobierno, como consecuencia del éxodo  del expresidente Leonel Fernández y sus seguidores hacia La Fuerza del Pueblo, pasa por uno de sus peores momentos, y si es verdad lo que dicen las encuestas que andan por ahí, también uno de los últimos.