Bush pide aprobar el TLC con Centroamérica
y República Dominicana

POR  NESTOR IKEDA
WASHINGTON (AP).- El presidente George W. Bush pidió el martes al Congreso la ratificación del tratado de libre comercio con Centroamérica y República Dominicana antes del receso de agosto, afirmando que es una de las prioridades de su gobierno.

   El acuerdo, conocido como CAFTA-RD conlleva “una preocupación geopolítica y a la vez económica” de Estados Unidos, declaró refiriéndose a los países que esperan convertirse en sus socios comerciales: Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala, en Centroamérica, y República Dominicana en las Antillas mayores.

   Bush habló del tratado en una rueda de prensa en la Casa Blanca indicando que el Congreso debería aprobarlo antes del receso de agosto, junto con las leyes de desarrollo energético y de gastos discrecionales por debajo del límite de inflación para reducir el déficit fiscal.

   Recordó que por efecto de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, implementada a comienzos de los 80, casi el 80% de los productos centroamericanos y dominicanos estaban ya entrando al mercado estadounidense sin gravamen.

   “Pero nuestras exportaciones a Centroamérica y República Dominicana enfrentan tarifas altas”, agregó. “El CAFTA resolverá el tema de igualdad al hacer que casi el 80% de las exportaciones estadounidenses a esos países sean también liberados”.

   Bush dijo que, adicionalmente, el tratado “abrirá un mercado de 44 millones de consumidores para nuestros productores, nuestros trabajadores y sus productos, y nuestro agricultores” y contribuirá al fortalecimiento de “democracias jóvenes” en Latinoamérica.

   “Bajaremos las barreras en sectores críticos, como los textiles, que les darán más rentabilidad y más competitividad a los manufactureros en el mercado global, a la vez que conservarán los empleos en nuestra nación”, afirmó.

   Esta es la segunda vez que Bush habla del CAFTA-RD en dos semanas. A mediados de mayo dijo que la aprobación por el Congreso de ese tratado era “la primera prioridad” comercial de su gobierno, por encima incluso de la culminación de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio previstas para diciembre en Hong Kong.