Bustos y escultura olvidadas

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Aunque están las conocidas estatuas de grandes combatientes montados en briosos corceles en varias intersecciones de avenidas, también hay dos nuevos bustos instalados y una escultura olvidada.

En la intersección formada por la avenida George Washington y las calles Palo Hincado y José Gabriel García está el reciente busto del coronel Juan María Lora Fernández (1929–1965), quien fuera jefe del ejército constitucionalista, héroe y mártir de la revolución de abril de 1965.  En la Avenida del Puerto también está el reciente busto del almirante Juan Alejandro Acosta (1814-1886), fundador de la Marina de Guerra Dominicana, a quien la Junta Central Gubernativa de la naciente República Dominicana el 28 de febrero de 1844, le ordenó zarpar a Curazao como capitán del bergantín goleta “La Leonor”, para traer del exilio a Juan Pablo Duarte, retornado al país el 15 de marzo de 1844.

Sin embargo, una estatua muy singular poco apreciada, o mejor dicho olvidada, es la existente en el centro de la entrada de La Feria, pero por la avenida George Washington. Se trata de un cuerpo femenino moldeado en mármol blanco. Está erguido hacia delante y sus brazos se extienden  hacia atrás, mientras la pierna derecha hacia el frente y la izquierda, puesta hacia atrás en la base, forma un arco. Tiene un rostro serio y su ropaje es una vestimenta con un faldón largo. Esta estatua, inaugurada el 20 de diciembre de 1955, simboliza  la paz y confraternidad del mundo libre.

Máximo Gómez
Además tenemos la estatua ecuestre del generalísimo Máximo Gómez (1836-1905), ubicada en la avenida del mismo nombre con el cruce de la 27 de Febrero, a la cual le fue restaurado el sable robado que tenía en la mano.

En la misma avenida, pero en la intersección formada por la Bolívar y la calle José Contreras tenemos la de Simón Bolivar, (1783-1830) libertador de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá.