CAASD y planta desalinizadora

El arquitecto Alejandro Montás, director ejecutivo de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), es uno de los funcionarios que funcionan, valga la redundancia, demostrando dominio, eficiencia y control de sus responsabilidades para dotar de agua permanente al Gran Santo Domingo, que habitan unos cuatro millones de individuos.

El arquitecto Montás, que es un funcionario 24-30, es decir, 24 horas y 30 días, postula para superar las dificultades de suministrar agua suficiente y estable para los residentes de la capital del país que es el 38% de la población total de unos diez millones de individuos, construir una presa en Pedro Brand, capaz de suministrar 150 millones de galones diarios a un costo original de US$350 millones, unos RD$15 mil millones.

La inversión es más que justificada, y el cuestionamiento radica no en su construcción, sino en la alternativa que siempre he sugerido más estable de construir una planta desalinizadora de emergencia, para épocas de estiaje de verano, o cuando ocurren riadas o huracanes.

Todas las islas del Arco Antillano hasta Curazao, Araba y Bonaire suplen agua potable desalinizando el agua salada, idéntico a los Emiratos del Golfo Pérsico, Bharein, Qatar, Abu Dhabi, Kuweit, así como Arabia Saudita y los países de la Cuenca del Magreb, que son partes del desierto de Sahara.

Construir una presa en Pedro Brand sería otra opción de suministro de agua potable al Gran Santo Domingo, pero limitada igual que Valdesia y los campos de pozos, a los estiajes del verano, mientras que una planta desalinizadora de emergencia no.

Es una ponencia que sugiero que el arquitecto Montás pondere y de considerarlo factible, transmita al presidente Danilo Medina, de quien es un eficiente secundador y compañero de partido.