Cacería contra haitianos por muerte de una pareja neibera

La muerte de una pareja de agricultores, a manos de dos haitianos en Las Petacas, una loma de Neiba, desató una “cacería” contra esos extranjeros, que dejó un joven de 25 años muerto y provocó que cientos de sus connacionales pidieran refugio en la fortaleza y en el destacamento policial.

Mujeres y hombres quehabitaban la comunidad en la que se produjo el crimen de los esposos José Méndez y Luja Díaz Encarnación, ambos de 70 años, huyeron despavoridos para salvar sus vidas y las de sus hijos, la mayoría menores de edad. Al enterarse, aterrados los haitianos de las otras comarcas y del municipio cabecera hicieron lo propio, para pedir protección a las autoridades.

Llegaron al cuartel de la Policía y a la fortaleza unos apenas con atados de ropas, otros sin siquiera eso y de esa misma manera fueron enviados a su país. Lo poco que consiguieron en sus años de trabajo en la zona quedó abandonado, ante la disyuntiva de quedarse a recogerlo o de escapar por sus vidas.  “Nada tenemos con nosotros. Vinimos con la esperanza de que nos salvaran, porque la gente tomó venganza con los que estamos ajenos a ese hecho”, lamenta Luis Jean-Joseph.

Critica que un grupo de personas matara a Coito Pie, un trabajador agrícola que no estaba implicado en las muertes, de las que son acusados Andrés Pie y Papo Sano, prófugos. En Neiba la gente está dividida entre los que abogan porque saquen a todos “esos malditos ñengos traicioneros” y los que entienden que los culpables de ese excecrable hecho son los que deben pagar y no otros, que lo único que tiene en común con los homicidas es la nacionalidad.