Cae Rumsfeld tras derrota de republicanos

Washington (EFE).- La victoria demócrata en EEUU, donde los ciudadanos castigaron claramente la estrategia del Gobierno en Irak, ha forzado ya un primer gran cambio con respecto al conflicto iraquí, la caída del veterano jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld.

Cuando nadie se lo esperaba, el presidente de EEUU, George W. Bush, confirmó ayer en rueda de prensa que había aceptado la renuncia del secretario de Defensa y que ambos habían llegado a la conclusión de que era bueno un cambio de liderazgo y una perspectiva “fresca” en el Pentágono.

La noticia sorprendió a los propios demócratas e incluso a los expertos políticos que durante toda esta jornada de resaca electoral habían aventurado que la nueva mayoría legislativa, por mucha fuerza que haya podido conseguir, no sería capaz de forzar la salida de Rumsfeld, al que todos apuntan como la cara visible de los errores en Irak.

Bush dijo haber tomado nota del mensaje de los estadounidenses en las elecciones de este martes, en las que otorgaron a la oposición el control de la Cámara de Representantes y puede que también el del Senado, donde su victoria está pendiente del resultado de Virginia.

Los nuevos líderes demócratas captaron la voz de los ciudadanos y, nada más conocer su victoria, prometieron forzar algún cambio en la actual estrategia en Irak, aunque no especificaron cuál.

“No podemos seguir este rumbo catastrófico en Irak”. “Señor presidente, necesitamos una nueva dirección”, proclamó la que será la primera presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

El mismo mensaje transmitió el líder de los demócratas en el Senado, Harry Reid, quien ha propuesto al presidente que convoque una “cumbre bipartita” en la que se estudiaran las posibles opciones para dar respuesta al cambio que reclamaron los ciudadanos.

“El presidente debe escuchar y trabajar con los demócratas para arreglar el fracaso de esta política (en Irak)”, dijo Reid. Ninguno de ellos se aventuró, sin embargo, a plantear planes alternativos para salir airosos de un conflicto que, después de más de tres años, ha generado un gran desencanto entre la población y se ha cobrado la vida de más de 2.830 soldados estadounidenses.

De momento, se han limitado a proponer que se analice la situación para buscar posibles soluciones.

La marcha de Rumsfeld era una de las grandes prioridades que se habían fijado los demócratas en el Congreso, junto con la investigación en el Legislativo de los errores cometidos hasta ahora y la retirada progresiva de las tropas estadounidenses, algo a lo que Bush ha dicho hoy que no está dispuesto.

Para el legislador de Misuri y probable futuro presidente del Comité de Fuerzas Armadas de la Cámara Baja, Ike Skelton, lo primero que hay que hacer es una evaluación detallada de la política de EEUU en Irak para luego identificar “opciones de futuro”.

Ese es el “claro mandato” que se desprende de las elecciones legislativas, según Skelton, quien aseguró que la situación en el país árabe avanza hacia el caos “sin ninguna luz al final del túnel para los esfuerzos estadounidenses”.

En lo que todos coinciden es en que la marcha de Rumsfeld es una muestra clara de que el presidente parece haber escuchado el clamor de los ciudadanos.

Según el gobernador de Montana, el demócrata Brian Schweitzer, Bush no escuchaba desde hacía años y el hecho de que lo haga ahora es la primera señal de que EEUU va hacia “nueva dirección”.