Café-da-manhã, la primera y riquísima comida de los brasileños

El desayuno brasileño incluye frutas, panes, café y jugo. En la imagen, un desayuno en Río de Janeiro

El desayuno ha adquirido una connotación tan especial dentro de la gastronomía brasileña que se le llama por un nombre propio: café-da-manhã. Y no crea que por como suena se limita a café. Todo lo contrario. Es una propuesta diversa, muy parecida a la del desayuno continental, pero que los brasileños han asumido como un plato muy suyo.

Esta primera comida del día también es conocida como pequeno-almoço (pequeño almuerzo) y con ello da una idea de la cantidad de platos que admite, con el fin de que los comensales disfruten sabores, pero sobre todo se llenen de energía para comenzar la jornada.

Se comienza con café, solo o con leche, y se acompaña con panes que pueden ser dulces o salados y mantequilla. Esto, según la posibilidad, se complementará con frutas –por lo general lechosa o naranja– queso, jamón, yogur o jalea.

En los hoteles se amplía el menú incluyendo jugos de fruta frescos y otros panes como el croissant. Pero sin duda, el pan que prefieren los brasileños es el de queso o chipá: un delicioso pan de harina de yuca mezclado con al menos dos variedades de queso. Se preparan en tamaño pequeño, similar al pan de papa, pero con un sabor que los hace parte de los diálogos hasta en las telenovelas.

Como es costumbre, en otras zonas del país se agregan otros platos al menú. En el centro y el oeste de Brasil, por ejemplo, suelen comer una torta de arroz y queso en el desayuno.

El menú mañanero de Brasil no es quizás una sorpresa, pero para ellos, degustarlo en familia es parte de una gran tradición. Es incluso importante cuando salen del país, pues encuestas demuestran que uno de los factores que los brasileños toman en cuenta al elegir un hotel es qué tan bueno sea el desayuno que sirvan allí.