Calidad de las actividades
gubernamentales en AL y Caribe

POR JULIO AYBAR
El estudio de las actividades gubernamentales ha despertado tanto interés que hoy día   decenas de organizaciones internacionales se dedican a evaluar diferentes aspectos de estas actividades.

Un grupo de economistas del Banco Mundial encabezado por Daniel Kaufmann se han dedicados a evaluar los trabajos de investigación referidos y a agrupar los centenares de indicadores de la actividad gubernamental que dichos estudios contienen en seis áreas de investigación, como son el control de la corrupción, la estabilidad política, la eficiencia del sector público, el respeto de las normas legales, la calidad del régimen de regulación y la participación de la ciudadanía en los procesos políticos así como la rendición de cuentas de las autoridades. El más reciente trabajo de Kaufmann y demás economistas se recoge en  Governance Matters III : Governance Indicators for 1996-2002, una publicación del Banco Mundial del año 2003.

En vista de la importancia del tema como elemento relevante a los fines de una mejor  comprensión de factores explicativos del crecimiento económico nos ha parecido de interés evaluar la posición de América Latina dentro del universo de 199 países y territorios que conforman el trabajo referido. Pero antes una breve descripción sobre el alcance de cada una de las seis áreas de interés en que se han clasificado las actividades gubernamentales.

Control de la Corrupción.   En este capítulo se agrupan los indicadores reportados por las distintas investigaciones que miden la percepción de la corrupción, definida ésta como el ejercicio del poder público para beneficio privado.

Respeto de las Normas Legales.    En esta categoría se agrupan los indicadores que miden el grado en el cual los agentes tienen confianza en las reglas establecidas del juego.  Esto incluye la percepción de la incidencia del crimen, la efectividad del sistema judicial y su capacidad para hacer respetar los contratos.  Estos indicadores miden el éxito de una sociedad en desarrollar un ambiente en el cual  justas y predecibles reglas forman la base de la interacción económica y  social.  De igual manera valoran el grado en el cual son protegidos los derechos de propiedad.

En el área de las actividades económicas se distinguen dos campos diferentes de evaluación: el de la eficiencia del sector público y el de la calidad de sistema del regulación.

 Bajo el epígrafe de eficiencia del sector público se agrupa una serie de indicadores sobre la habilidad de los gobiernos para formular e implementar políticas adecuadas para estimular el crecimiento económico.  Esta área comprende la provisión de servicios públicos, la competencia de la burocracia  y la credibilidad que merece el compromiso del gobierno con las políticas públicas.

En cuanto al área relativa a la calidad del sistema de regulación se agrupan los indicadores que miden el nivel de penetración de las políticas de mercado, la calidad de la supervisión bancaria así como las cargas impuestas por la excesiva regulación en áreas como el comercio internacional y el desarrollo de las empresas.

En el área de la actividad política se evalúan dos diferentes campos : la de participación política de la ciudadanía y rendición de cuentas de las autoridades y la de estabilidad  política.

En el campo de la participación y rendición de cuentas se agrupan indicadores que miden varios aspectos del proceso político, de las libertades individuales y de los derechos políticos. Aquí se incluyen indicadores que miden la independencia de la prensa, la que juega un rol importante en el monitoreo de las autoridades y en mantenerlas responsables por sus acciones.

En el área de la política de estabilidad se busca medir la percepción que existe sobre la gobernabilidad, sobre la posibilidad de que el gobierno  sea desestabilizado o derrocado por medios constitucionales o violentos, lo que altera la continuidad de las políticas públicas e imponen un alto costo a la economía.

Las seis dimensiones de las actividades gubernamentales son evaluadas por los economistas del Banco Mundial  para los años 1996, 1998, 2000 y 2002. Los resultados obtenidos son transformados para que los valores se muevan en un rango que va desde menos 2.50 para el comportamiento más pobre que pueda alcanzar una variable hasta un máximo de 2.50 como indicación de la más alta calificación. 

Cabe señalar, antes de entrar en el análisis del cuadro, que la región de América Latina y El Caribe queda muy mal parada en las áreas ética, institucional y de eficiencia operacional del sector público, mientras el país queda en una posición todavía peor.

Como se puede observar en el cuadro, la corrupción  es el tema que alcanza la más baja puntuación a nivel mundial, aunque con valoración positiva, con el agravante  de que su calificación desciende con el tiempo. Las otras cinco áreas que conforman las actividades gubernamentales muestran, a nivel global,  mejores grados de evaluación y tendencias que no declinan en el tiempo.

En el tema de la corrupción América Latina obtiene una puntuación negativa en cada uno de los cuatro años, lo que produce una profunda brecha en relación con el comportamiento global en el campo de la conducta ética de la actividad pública.

En lo referente al respeto de las normas legales, América Latina y  El Caribe alcanzan de nuevo una puntuación negativa en cada año, evidenciando un apreciable distanciamiento de la región con respeto al comportamiento mundial, en un tema de tanta trascendencia como es el de la calidad institucional.

En la evaluación de  la eficiencia del sector público América Latina y El Caribe presentan, una vez más,  una puntuación negativa poniendo de manifiesto la baja calidad operacional del ente público de la región en comparación con el resto del mundo.

La posición de América Latina y El Caribe presenta mejor perfil en las otras tres áreas de evaluación de las actividades gubernamentales:  la participación política de la ciudadanía y la rendición de cuentas de las autoridades, la estabilidad política y la calidad del sistema de regulación.

La región obtuvo su mejor comportamiento en el área de la participación ciudadana y la rendición de cuentas, campo en el cual sus calificaciones  se aproximan a los valores mundiales. La evaluación de la calidad del sistema de regulación arroja resultados similares.

Como se observa en el cuadro existen amplias diferencias en las calificaciones de las diferentes subregiones de América Latina. Los países caribeños de habla inglesa  constituyen la única subregión de puntuación positiva en la evaluación de la corrupción, lo que significa un comportamiento que deja muy mal parada a las demás zonas. Tanto Suramérica  como Centroamérica y el país  terminan como valores de evaluación negativos en cada uno de los cuatro años evaluados, lo que pone de manifiesto el problema ético que debe enfrentar la región.

El superior desempeño de los países caribeños cuyo idioma es el inglés se pone de manifiesto, además,  en cada una de las otras cinco áreas de evaluación de las actividades gubernamentales.  Esto nos lleva a plantear la hipótesis de que la herencia colonial de estos países es mucho menos limitante para el desarrollo de la actividad gubernamental  que la de los países de idiomas ibéricos en vista, posiblemente, del grado de atraso relativo que acusaban en la época de la colonización los países colonizadores que hablan estas lenguas.   

Finalmente, con el propósito de determinar si la calidad de las actividades gubernamentales tiene algún grado de relación con el crecimiento económico, hemos acudido a los datos sobre ingreso que publica el Banco Mundial. El resultado, sorprendente, es que los siete países de mayor nivel de ingreso per cápita de América Latina son las siguientes islas caribeñas: Caimán, Las Bahamas, Puerto Rico, Barbados, Antigua, Trinidad y Tobago y St. Kitts, con un ingreso que va desde $21,200  a $6,630 dólares.  Todas estas islas, a excepción de Puerto Rico, son de habla inglesa y han realizado “sus milagros económicos”, en la mayoría de los casos, en base al desarrollo de las actividades turísticas.

En la región de Suramérica, Chile y Uruguay son los países de mejor puntuación de la subregión en los seis campos de evaluación discutidos, por lo que no extraña que sean también  las economías de mayor ingreso per cápita con algo más de $4,000 dólares cada una. La crisis que sufrió Argentina en los años recientes la separan del conjunto de países punteros. En Centroamérica,  Costa Rica y Panamá superan ampliamente al resto de los países en los seis campos de actividades públicas discutidas y son también los países de mayor ingreso per cápita de la zona, de nuevo con un valor individual superior a los $4,000 dólares.

Existe claramente una relación directa entre la calidad de las actividades gubernamentales y el ingreso per cápita.  ¿Está el país  en disposición  de aprender la lección?