Calles y avenidas
Eliseo Grullón Julia

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Fue el más joven secretario de Estado del país. Ocupó el Ministerio de Interior y Policía recién doctorado en teología en Nantes, Francia, y de inmediato lo eligieron diputado al Congreso Nacional por su provincia natal, Santiago, pero a los pocos días tomaba posesión de esa importante cartera y su desempeño en la administración pública solo lo interrumpió la muerte que le sorprendió como encargado de Negocios de la República en Cuba.

Eliseo Grullón Julia, uno de los dominicanos de vida profesional e intelectual más productiva, era de espíritu  inquieto y personalidad versátil. Compartió el servicio al país desde el Estado con las letras, el magisterio, la historia, el periodismo. Por eso su nombre figura en antologías literarias,  memorias de instituciones oficiales,  álbumes escolares y en   periódicos y revistas que fundó y con los que colaboró. También presidió y fue miembro de sociedades científicas, patrióticas, literarias, de historia.

Sirvió en los gobiernos de Luperón, Meriño, Billini, Juan Isidro Jimenes, Bordas Valdez, González, Espaillat. Dirigió y fue redactor de periódicos políticos como “El 25 de noviembre”, fue director de “El eco de la opinión” y  publicaba artículos en Listín Diario, El Porvenir, Letras y Ciencias, Las dos Antillas, entre otros.

Recorría el país y naciones amigas ofreciendo conferencias magistrales, algunas publicadas en folletos, y al mismo tiempo  escribió  libros, siendo el de mayor difusión y el más celebrado “Del Mediterráneo al Caribe, con escalas en España y Cuba” al que Balaguer desprestigia y al mismo tiempo enaltece, reconociéndole “tener testimonios valiosos del espíritu observador del viajero y de las admirables aptitudes criticas del hombre de mente despierta y bien equilibrada… de juicios perspicaces y enseñanzas jugosas…”.

Abigail Mejía  describe a Grullón como  fino, correcto, pulcro en su vida como en sus obras. Acoge el dicho de Buffon, que “el estilo es el hombre” y asevera que “el castellano surge de su pluma con sabor de la Metrópoli”.

“Viajó por España y otros países y no resistió a la tentación de publicar sus impresiones en un libro en el que está su visión escueta, muchas veces extática de lo que ante él pasó rápidamente”, agrega refiriéndose al ejemplar.

Empero, Balaguer entiende que al escritor “lo malogró” la política y significa que “a pesar de haberse mezclado tanto y tan profundamente en los negocios del día, participando desde altísimas posiciones oficiales en disputas partidaristas y en asuntos de Estado, Eliseo Grullón halló tiempo para escribir artículos y conferencias en que puso exquisitamente de relieve su sensibilidad literaria”.

Federico Henríquez y Carvajal, autor del prólogo, considera la obra “interesante como pocas” y dice que con ella “se experimenta la doble sensación ética y estética que produce la atenta lectura y aun la lectura al azar, ya del precioso dato que suministra ese o es otro medio étnico o geográfico, ya de la observación atinada que el mismo dato sugiere…”.

 “Este es un libro de sinceridad absoluta. Ni las flores del aplauso ni los reclamos al uso, formas efímeras del Proteo de las mentiras convencionales, agregarían un solo ápice al valor de actualidad y al mérito literario que lo enaltecen. Reclamos y lisonjas holgarían, sin duda, en la modesta portada de esta obra exuberante de belleza, de verdad y de vida”.

Joaquín Balaguer fue quien propuso la designación de una calle que consagrara en el recuerdo el nombre de Eliseo Grullón.

El funcionario. Eliseo nació en Santiago de los Caballeros el 4 de mayo de 1852, hijo del general Máximo Grullón, prócer de la Independencia y la Restauración, y de Eleonora Julia Rodríguez. Regresó al país en 1874 y contaba 22 años cuando fue nombrado en sus primeros cargos. Además de diputado por su provincia natal lo fue por San Pedro de Macorís y luego lo designaron presidente de Tribunal de Primera Instancia de Santo Domingo.

En 1908 presidió la Asamblea Nacional que votó la Constitución de ese año. Se desempeñó también como Contador General de Hacienda, Ministro de Justicia e Instrucción Pública, cónsul general de la República en Madrid y en los Países Bajos con residencia en Ámsterdam, secretario de Estado de Agricultura, de Relaciones Exteriores, Justicia, Fomento e Instrucción Pública, Correo y Telégrafos, Hacienda y Comercio.

Plenipotenciario para la firma de un convenio sobre paquetes postales en Inglaterra, en 1914, y para autorizar el protocolo de firma de la Convención Internacional del Opio, en 1912 fungió como miembro de la Junta Nacional Colombina y encargado de  Negocios de la República Dominicana en Cuba, donde falleció el 23 de noviembre de 1915.

Casó el 16 de agosto de 1884 con Josefa Rosa Delmonte.

Además del libro citado publicó en folletos “De la perennidad del castellano en América”, “Discurso leído en la Sociedad Amantes de la Luz”, “Descentralización y personalismo de Mariano Cestero”, “El espíritu de libertad en la poesía dominicana como vínculo de fraternidad con Cuba”.

Dispersos en revistas y periódicos dejó: “El Distrito de San Pedro de Macorís, su presente, su pasado, su porvenir”, “Examen crítico de la Independencia”, “La bibliografía de Trelles, la obra histórica de Escoto”, “Viaje a Cuba”, “Sobre escudos y glorias dominicanas”, “Acerca del Archivo Nacional”, “El general Pimentel y sus adversarios. Un secuestro frustrado”, “El convenio de El Carmelo entre rojos y azules en 1876”, “Pedro Florentino y su influencia nefasta en la Guerra Restauradora”, “Carta a Peña y Reynoso”, “Discurso en el Liceo Nacional de Cabo Haitiano”, “El  Octeto en la capital del Cibao”, “Labor constitucional”, “Estadística y población de la República”, Discurso sobre Colón”, “La evolución de los partidos”, “La labor de Lugo en París”, “Política domínico-haitiana”, “Interview interesante”, “Efemérides dominicanas”, “Memé Cáceres, su filiación y origen”, “Episodio de Rodríguez Objío”, “Convento de Regina”, “Acción de Moca”, “Filosofía de las elecciones”, “Pasado, presente y porvenir de Samaná”, “Labor de artista (sobre Abelardo), “Bibliografía Antillana”, “Opinión sobre el Convenio Dominico-Americano”, “Max Henríquez Ureña”, “La Doctrina de Monroe”, “Episodio de la vida de un héroe, Imbert”, entre otros.

Además de escritor, político, servidor público, historiador, fue maestro. Dirigió la Escuela Normal de Santiago en 1908.

La vía nace en la “Font Bernard” y muere en la “Amelia Francasci”.

La calle
El reconocimiento a Eliseo Grullón fue sugerido por el ex presidente Joaquín Balaguer en 1971 cuando solicitó que a un reconocido grupo de intelectuales se les rindiera homenaje colocando sus nombres a calles del recién construido ensanche Los Prados.