Cámara Baja aprueba presupuesto republicano

WASHINGTON. AP. La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, aprobó ayer jueves  un presupuesto que permitirá al gobierno seguir funcionando los próximos seis meses mientras impulsa un plan de gastos favorecido por los conservadores y que encogería al gobierno otros 4,6 Millones de dólares la siguiente década.   

La autorización del gasto ahora pasa al presidente Barack Obama para su firma.

El proyecto incluye 85,mil millones de dólares en recortes al presupuesto del Pentágono y programas nacionales. Como resultado, en los próximos seis meses, cientos de miles de empleados federales y contratistas recibirán licencias laborales sin paga, se interrumpirá su trabajo, disminuirá o se detendrán los servicios y la ayuda para muchos estadounidenses.  

El presupuesto no vinculante de los republicanos promete eliminar el déficit presupuestario en 10 años y aplicar drásticos recortes en los programas sociales para los pobres y otros programas nacionales, en contraste con el aumento del gasto público defendido por el presidente Barack Obama y sus aliados demócratas.   

El plan que la Cámara Baja aprobó  mantendrá las funciones del gobierno hasta finales de septiembre, eliminando la posibilidad de un cierre gubernamental y pasa ahora a Obama para su firma y entrada en vigencia.   

La medida, similar a las ofrecidas anteriormente por el presidente del Comité Presupuestario de la Cámara, el republicano Paul Ryan, demuestra que, al menos matemáticamente, es posible equilibrar el déficit presupuestario en una década sin elevar los impuestos.   

Al mismo tiempo, el Senado debatió por segundo día su primer plan presupuestario desde 2009, cuando el proyecto ayudó a que se aprobara la reforma de salud del presidente Obama.

Se espera que la Cámara Alta vote a partir de hoy o mañana sábado.   

La medida financiará, las operaciones diarias presupuestarias de cada departamento gubernamental hasta el 30 de septiembre, y dará otros 87, mil millones de dólares para costear las operaciones militares de Afganistán e Irak, al mismo tiempo que congela los salarios de los empleados federales.  

Empero, deja vigentes las reducciones automáticas en el crecimiento del gasto presupuestario en un 5% de los programas nacionales y del 8% del Pentágono, donde miles de empleados civiles serán despedidos y centenares de miles en otros organismos federales.  

Las diferencias entre los planes presupuestarios de la Cámara y el Senado obedecen a conceptos diferentes de contabilidad y visión en Washington, especialmente de las bases más intransigentes en ambos partidos ante los persistentes y abultados déficit presupuestarios.

Obama desea un plan de nuevos aumentos de impuestos y modestas reducciones del gasto público.  

Esa visión contrasta con el presupuesto del 2014 y otros sucesivos, además de elevar el tope del endeudamiento soberano que impediría la paralización del gobierno y el impago de sus obligaciones.