Cámara, Contraloría auditan cuentas edificio
de la Suprema Corte de Justicia

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POR FIOR GIL Y DIEGO PESQUEIRA
El secretario de Obras Públicas, ingeniero Freddy Pérez, admitió ayer que han sido cancelados empleados de la subsecretaría de Edificaciones, entre éstos tres supervisores que trabajaron en la terminación del edificio de la Suprema Corte de Justicia, y que hace dos días ordenó su reposición.

Afirmó que para hablar de sobrevaluación de la inversión realizada en esa obra hay que esperar la auditoría de cierre.

Mientras, personal de la compañía “Buengo”, que suministró el mobiliario del edificio, inició ayer, sin previo aviso, un inventario de los muebles, cuadros, sillas, cortinas y escritorios, entre otros objetos.

El secretario de Obras Públicas aclaró que los contratistas civiles de la construcción de dicho edificio fueron los que concluyeron los trabajos, pero admitió que fueron contratados otros profesionales para trabajos tales como la decoración y equipamiento.

Informó que solicitó a la Contraloría General de la República una auditoría de cierre para poder aplicar el pago de los recursos que regularmente son retenidos a las cubicaciones de cada contratista de obra.

Pérez manifestó que serán las auditorías las que dirán si son ciertos los datos aportados por Margarita Gómez, la decoradora y paisajista que tuvo a su cargo esos trabajos en el edificio de la Suprema Corte de Justicia y quien dijo que los costos del mobiliario y la decoración ascendieron a 106 millones de pesos, así como las cifras que sean ofrecidas por otros contratistas.

“Yo, como secretario de Obras Publicas y cualquier funcionario de otra institución que construya tiene que esperar las auditorías de cierre”, expresó.

Indicó que desde que entró a la secretaria de Obras Públicas, la contralaloria tiene un personal permanente en esa cartera y para retirar un cheque de Obras Públicas tiene que tener el sello de auditoría.

Manifestó que a esto suma que auditores de la Cámara de Cuentas le visitaron y le explicaron que iban a trabajar en una auditoría especial de la Suprema Corte de Justicia y que él les manifestó que no quería unma auditoría especial, sino una de cierre.

Informó que anticipadamente él había pedido a los auditores de la Contraloría General de la República que le hiciera una auditoría de cierre sobre el edificio de la Suprema Corte de Justicia.

Explicó que la auditoría de cierre es importante para poder entregar a los contratistas el retenido que se hace en cada cubicación y que se le debe entregar al concluir las contratas.

“Es decir, el auditor tiene que certificar que la calidad de los productos que se usaron, que el costo de los mismos este dentro de los márgenes normales del comercio y además todo constructor sabe que cualquier obra que haga tiene que tener una garantía para la institución de por lo menos un año, para responder por cualquier daño o problema en la obra civil”, exporesó Pérez.

El secretario de Obras Públicas, que hasta ayer había estado renuente a referirse a los trabajos de la Suprema Corte de Justicia, informó que ese edificio aunque se esté usando “hay cosas que hay que irlas corrigiendo” y puso como ejemplo que cuando una persona adquiere un apartamento cuando lo ocupa encontrarán algunas cosas que se deben cambiar, ya sea un accesorio del baño, puertas o ventanas.

Pérez informó que se trabaja de manera normal en las obras que están a cargo de la subsecretaría de Edificaciones ya que cada subsecretaría tiene una dirección que ejecuta los trabajos.

“Yo le reitero a la prensa, que no es que yo quiera ocultar nada, simplemente le estoy pidiendo y considero que su deber es edificar a la población, de que la Controlará está haciendo una evaluación, pero ahora también la Cámara de Cuentas, entonces realmente cuando yo deberé hablar es cuando ellos terminen de hacer su trabajo y digan cual es el resultado de lo que están trabajando en relación a la Suprema Corte de Justicia”, agregó.

Se observó que el secretario de Obras Públicas al referirse al arquitecto Kalil Michel, lo ubica en el pasado, cuando señala que los trabajos no se pueden paralizar y que “él era el subsecretario de edificaciones”, pero los trabajos y las obras son responsabilidad de la dirección de edificaciones.

“No se puede dejar de trabajar, todos los directores de las diferentes áreas están ahí, que es como se maneja la institución. Es como en el ejército, esos son los sargentos y entonces las obras no se han paralizados, lo que pasa es que todo lo que sea edificaciones van la dirección de edificaciones”, agregó.

El secretario de Obras Públicas fue entrevistado en momentos en que realizaba un recorrido de inspección de los trabajos de reconstrucción del Puente Duarte, reanudados recientemente por el consorcio Puente Duarte.

INVENTARIO SORPRESIVO

Personal de la compañía “Buengo”, que suministró el mobiliario del nuevo edificio de la Suprema Corte de Justicia y la Procuraduría General en el Centro de los Héroes, inició ayer, sin previo aviso, un inventario de todos los muebles, cuadros, sillas, cortinas y escritorios, entre otros objetos.

Los auditores y empleados de la empresa se negaron a ofrecer informaciones a periodistas y amenazaron con demandar a los que les tomaban fotografías. Los empleados de la Suprema Corte y de la Procuraduría dijeron a los periodistas que no estaban enterados de que se hacía un inventario y desconocían el objetivo de ese trabajo o por órdenes de quién se hacía.

“Retrátame, que te demando”, dijo en tono desafiante una de las empleadas de la empresa Buengo a un fotógrafo que intentó hacer fotos del proceso del inventario.

Mientras unos hacían el inventario los periodistas vieron que otro personal bajaba mobiliario de manera acelerada de dos furgones, estacionados en la parte frontal de la edificación.

Periodistas asignados a la fuente judicial vieron empleados de la empresa Buengo portando cámaras fotográficas, tomando fotografías de los muebles y decoraciones y anotando datos de cada cosa.

La labor se hacía en la mañana de manera rápida, lo que atrajo la atención de los visitantes y empleados de la Suprema Corte y la Procuraduría, que operan en el mismo edificio.

Los empleados decían a los periodistas que no sabían “absolutamente nada” de esa operación. “No sabemos qué es lo que pasa, pero si esta gente que no trabaja aquí los empleados de seguridad les permiten entrar a las oficinas es por alguna razón poderosa”, precisó un empleado.