Cámara de Comercio Dominico Mexicana
despide a Isabel Téllez de Ortega

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La Cámara de Comercio Dominico-Mexicana ofreció una recepción en honor a Isabel Téllez de Ortega, quien culminó sus funciones diplomáticas en el país

POR INGRIS LEYBA
Pese a que las despedidas son tristes, pues significan que alguien debe partir, aunque solo sea físicamente. Ésta tuvo su momento de alegría. Esa mezcla de sentimientos se evidenció en los rostros del íntimo grupo de invitados que asistió a la recepción que la Cámara de Comercio Dominico-Mexicana ofreció a Isabel Téllez de Ortega, quien culmina sus funciones diplomáticas en el país y regresa a su tierra, luego de 11 años trabajando en el Caribe. 

La canción “Cielito lindo” en música instrumental, así como la sencilla decoración alegórica a los colores de la bandera mexicana, fueron testigos silentes del cariño profesado a alguien, que más que colega en el negocio, cultivó, gracias a su personalidad abierta, un sinnúmero de amigos.

Entre ellos Manuel Corripio Alonso, presidente de la Cámara de Comercio Dominico-Mexicana, quien triste por la partida, pero feliz por su progreso profesional, habló del gran apoyo que recibió de Isabel, como prefiere llamarla, para estrechar los lazos comerciales entre ambos países.

Agradeció la amistad, pasión y cariño, con que demostró siempre su aprecio hacia la República dominicana, agregando que la embajadora, quien vino al país procedente de Trinidad y Tobago hace cinco años, llegó con la firme visión de trabajar por el bien común de los dos países y no de hacer turismo, dándole así una nueva dimensión al sector diplomático.   

Ante tantas demostraciones de afecto de parte de los presentes, en su mayoría paisanos, Isabel Téllez de Ortega, emocionada y con la voz entrecortada dijo que “a veces no puedo dormir recordando las tantas anécdotas y sonrisas vividas aquí”.

La homenajeada, que asistió a la recepción en compañía de su inseparable esposo, Agustín Ortega y su madre, Isabel Rosette, se dirigió a los presentes con un discurso en el que no solo habló de sus logros profesionales; del establecimiento de nuevos contactos de negocios con este país y de la complejidad comercial del mismo, sino de los amigos y colaboradores que en el transcurso de su estadía han estado a su lado.

Cuando llegó el final de una velada en la que se resaltaron las cualidades de la diplomática, que en lo adelante fungirá como presidenta de la Comisión de Personal de la Cancillería en México, los miembros de la Cámara de Comercio Dominico-Mexicana, entre ellos su presidente Manuel Corripio Alonso; Jean Antonio Haché, cónsul honorario del país azteca en Santiago y Marco Antonio Sánchez, director ejecutivo de la entidad le entregaron un atípico reconocimiento en forma de bandeja por sus aportes a las relaciones bilaterales.