Cambiemos el viento…

FEDERICO ANTÚN BATLLE
El proceso de transformación que está actualmente desarrollando nuestro PRSC, intentando dar el gran salto que tanta falta nos hace, modernizándonos, globalizándonos, dando apertura y participación a todos los que estén interesados en ser parte del nuevo reformismo, puede fallar si no aplicamos correctamente el fundamento básico de unidad por necesidad. Estamos inmersos en una etapa de creación de un partido político nuevo y estructurado. Teníamos una gran maquinaria electoral, que fue detiorándose fruto de las improvisaciones, del manejo inadecuado de las aspiraciones políticas y de anteponer los intereses personales por encima de los intereses partidarios y de la nación.

Hoy, el portal está abierto. Tenemos una nueva Ley. Unos Estatutos consensuados, redactos por la mayoría, para la mayoría. Si caminamos juntos, unidos en una causa común, podremos decir que hemos triunfado.

Trabajamos entusiasmados y encontramos iniciativas transformadoras que contribuirán a crear las respuestas prácticas y pacíficas para contrarrestar las injusticias y las contradicciones.

Tenemos que actuar con mucha cautela. Los ojos de la sociedad están puestos en este Partido, pues es el único que actualmente representa la clase conservadora y productiva de nuestro país.

Los opositores más fervientes de nuestro PRSC usan y manipulan las diferencias internas que existen, como algo lógico y normal en dondequiera que el hombre o mujer interactúan, entre nuestros dirigentes intermedios y de base. Justifican, esos opositores, sus maniobras, reclutan a los que están molestos y desesperados, y no nos damos cuenta de que ellos sólo están interesados en destruir el trabajo partidario por el cual hemos vivido y peleado por tanto tiempo. En lo profundo, y en la superficie, ellos son nuestros adversarios más enconizados.

Debemos aprender a administrar nuestros desacuerdos, concertar, hablar, sentarnos a discutir y buscarle, entre todos, soluciones a dichas diferencias. De esta manera, crecemos aún más ante los ojos de todos y de nosotros mismos. Recordemos que Jesucristo, hijo de Dios, no dijo “Benditos sean los que aman la paz”, sino que El dijo “Beditos sean los que hacen la paz”.

Trabajemos para hacer la paz dentro del Partido, de manera tal que ésta se refleje en todos nuestros actos. No permitamos que el demonio de las aspiraciones a destiempo nos penetre y nos corrompa el proceso interno de elecciones primarias. Esta etapa es un logro de todos nosotros que, juntos, hemos escalado. Tenemos las reglas claras y precisas, vamos a aplicarlas, para beneficio de todos.

Los grandes expositores del cambio social, como Martin Luther King Jr y Mahatma Ghandi entendieron algo muy importante. Ellos sabían que una sociedad no se puede cambiar simplemente reemplazando un político por otro. Se cambia la sociedad cuando se cambia el viento.

Cambiar el viento, transformar el debate, reconsiderar las discusiones, variar el ambiente en el cual las decisiones políticas están siendo fundamentadas, cambiará el porvenir de nuestro partido. Mover las conversaciones alrededor de un tema crucial a un nuevo lugar, abrirá las posibilidades para el cambio que nunca antes soñamos. Y nos sorprenderá cuán rápido nos podemos ajustar al cambio del viento. El dirigente del PRSC debe ser motivador, con valores espirituales que le den una visión real del cambio. Debe saber la dirección hacia dónde hay que conducirse y que prediquen con el ejemplo. Los compromisos, habilidades, sacrificios, creatividad y autoridad moral son las condiciones que tienen los reformistas de nivel intermedio y de las bases y por esto, hacen la diferencia.

Por eso hoy, antes de nuestras elecciones primarias, a celebrarse el 22 de mayo próximo, quiero hacer un llamado a todos y a todas esos dirigentes intermedios y de base, para que juntos, logremos la unidad… para cambiar el viento…