Caminar sí, pero, ¿cómo hacerlo?

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¡Qué bueno! Muchos dominicanos han creado conciencia sobre la importancia de crear una rutina diaria  de caminar. Cada mañana o al caer la noche cientos de capitalinos salen hacia el parque más cercano  a “sudar la gota gorda” con el fin de cuidar su silueta y, lo que es más importante, su salud.

Pero no se trata de caminar por caminar, sino que hay que saber cómo hacerlo. Para  que caminar   sea realmente beneficioso  tiene que seguir algunas pautas y establecer una rutina. Debe caminar al menos 30 minutos diarios.

A qué ayuda caminar
Andar es bueno para el corazón, para la circulación sanguínea, para activar los músculos, oxigenar los pulmones, prevenir la osteoporosis, problemas de colesterol o de metabolismo. Incluso es beneficioso para regular el tránsito intestinal. Por si fuera poco, lo puede hacer todo le mundo, tenga la edad que tenga, en el campo  o la ciudad, con  ropa y calzado cómodos. Puede aprovechar la ida o vuelta al trabajo, prescindir del carro… No tiene excusa. Solo necesita tener en cuenta unas sencillas normas.

Tres claves esenciales: a qué hora.  La mejor hora para caminar es por la mañana, temprano, sobre todo ahora, con el buen tiempo. Tenga en cuenta que caminar seguido va a calentar sus músculos y, poco a poco, va a ir notando calor. Otra buena hora es el caer la tarde, cuando el sol ya no calienta tanto.

¿Dónde?  Vale todo, pleno campo o ciudad. Lo que sí es recomendable es que se trate de una superficie llana o de cuestas poco pronunciadas, y que el terreno esté en buen estado, para evitar lesiones. También es importante que el ambiente no esté contaminado.

¿Cuánto tiempo?  Las caminatas deben ser progresivas. Comience por 10 minutos y vaya aumentando poco a poco, según su resistencia, hasta la media hora o, mejor, una. Puede fraccionar el paseo en ciclos de 20 minutos, mañana y tarde.

Posturas que debe y no debe adoptar: cabeza
La cabeza debe estar bien erguida, y el cuello, relajado. Es decir, tiene que llevar una posición natural, sin forzar ningún músculo, para que no tenga tirones.

Si hace sol, aunque no haga calor, no lleve la cabeza descubierta. Protéjala con una gorra. Y no olvide que el pelo suelto le molestará a la cara; mejor, recójase el cabello  con una goma.

Brazos
Los brazos deben seguir el balanceo natural del cuerpo. El pecho, hacia atrás, para que vaya llenando los pulmones y respire bien. Así no se cansará.

No lleve los brazos cruzados
Tampoco piense mucho cómo ha de poner los brazos: ellos siguen el ritmo natural del cuerpo: pierna izquierda y brazo derecho, y viceversa, abajo y balanceándose.

Piernas
Antes de comenzar, es importante hacer ejercicios de calentamiento y estiramientos pequeños. ¿Por qué?, porque le evitarán posibles lesiones.

No vaya de paseo parando, como si fuera viendo escaparates. Se trata de que sus piernas mantengan buen ritmo: constante, ni muy despacio ni muy deprisa.

Pies
Los pies deben estar cómodos. Use calzado adecuado, que sujete sin oprimir, de suela que amortigüe y tejido que traspire.

Evite las sandalias y, sobre todo, las chancletas, pues son una apuesta muy segura para aumentar el riesgo de torceduras. Tampoco son recomendables las cuñas ni, claro, los tacones.