Cañadas asesinas

Cañadas asesinas

BIENVENIDO MONTILLA

Cañadas del Gran Santo Domingo siguen siendo un gran problema

Con permiso, esta columna se adhiere al editorial del HOY del 24 de julio, sobre el dolor que embarga al deferente expresidente de la República doctor Leonel Fernández, por la triste partida de su adorada madre doña Yolanda Reyna, que fue un acrisolado manantial del decoro y la discreción.

Entrando al tópico, gran conmoción produjo la desaparición y posterior hallazgo a los tres días, del cadáver del niño de 9 años Greimi Alexander Suriel, quien fue arrastrado la tarde del domingo 11 de julio por la crecida de la conocida cañada del 30, ubicada en el barrio Los Ángeles, del sector Los Peralejos. En este albañal ya se habían caído, en sendas ocasiones, otros dos niños, que tuvieron la suerte de ser socorridos por los moradores. Uno cuando regresaba de la escuela.

Este tétrico drama se repite, seguramente, en las demás cañadas del Gran Santo Domingo y otras importantes urbes del país. En ese sentido, urge que el Estado se aboque primero al saneamiento sanitario, pluvial, de eliminación de desechos sólidos, empastar espacios dañados y cubrir la mayor de las áreas de las cañadas, para impedir el lanzamiento de basuras

Se reconoce el alto volumen de trabajo y la cuantiosa inversión económica que envuelve la solución a esta terrible problemática. Basta el ejemplo de los años que lleva el saneamiento de la mencionada Cañada de Guaijimía, que cuenta con el financiamiento del Canadá y aún no termina.

Otra vertiente del problema de la contaminación de las cañadas y los arroyos del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, lo constituye el hecho de que los gobiernos, no les han exigido a las empresas constructoras de urbanizaciones, la realización de confiables estudios de impacto ambiental, que determinen hacia dónde planean verter las descargas de las aguas servidas o residuales. Los modernos residenciales de la avenida República de Colombia, descargan en el maltratado Arroyo Manzano que recibe golpes por el sur de esas ordenadas urbanizaciones y por el norte del populoso sector Los Girasoles con sus barrios.

Se comenta que las poderosas compañías urbanísticas prefieren los terrenos circundantes a cañadas y arroyos, a fin de evadir la construcción de una planta de tratamiento de aguas sanitarias, como manda la Ley de Medio Ambiente. Solamente una de estas urbanizaciones tiene más de tres mil apartamentos y 20 mil habitantes. Calcule el volumen de la descarga y sea usted el jurado.

Urge el Gobierno se aboque al saneamiento sanitario, pluvial, de eliminar desechos sólidos