Cáncer de próstata, conócelo con punto y coma

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Se trata de un tumor maligno que se desarrolla en la glándula prostática. Consiste en un crecimiento descontrolado de las células prostáticas. Esto hace, entre otras cosas, que la próstata, por su situación, presione sobre la vejiga y la uretra impidiendo la salida normal de la orina.

La mayoría de los tumores cancerosos prostáticos crecen muy lentamente, aunque algunos lo hacen de forma rápida, incluso pueden propagarse.

La próstata es un órgano glandular, del tamaño de una nuez, presente en los hombres y situada alrededor del cuello vesical y parte de la uretra, por delante del recto. Secreta un líquido, blanquecino y viscoso, que se mezcla con el esperma en el momento de la eyaculación.

Existen vasos linfáticos que rodean la próstata y que desembocan en los ganglios linfáticos pélvicos.

Cuando aparece un cáncer en la próstata, existe la posibilidad de que la células cancerosas se diseminen a través de los vasos linfáticos y que afecten a los ganglios y de ahí a cualquier zona del cuerpo.

ESTADÍSTICAS

El cáncer de próstata es el tipo de cáncer más común, después del cáncer de piel no melanoma, entre los hombres norteamericanos. Se estima que al final del 2001, había unos 198.100 nuevos casos en Estados Unidos.

El 30% de los varones de más de 50 años tiene este tipo de cáncer.

El cáncer de próstata es la segunda causa de muerte en los hombres, después del cáncer de pulmón. Es responsable del 11% de todas las muertes por cáncer aunque sólo el 20% de los hombres que lo padecen mueren por su causa.

En cuanto a los índices de supervivencia, indican que el 92% de los pacientes diagnosticados viven al menos cinco años y el 67%, viven al menos 10 años.

El índice de supervivencia relativo a 5 años cuando el cáncer está localizado es del 100%. El porcentaje de cánceres de próstata que se detectan en estadios iniciales es de un 58%.

Estas cifras cambian cuando el cáncer se ha propagado pero, si lo ha hecho sólo localmente, el índice de supervivencia a cinco años será de un 94% y así se detectan un 31% de estos tumores.

La peor expectativa viene dada cuando el tumor se descubre tardíamente, que es en el 11% de los casos, pues el índice de supervivencia a cinco años desciende al 31%.

PREVENCIÓN Y FACTORES DE RIESGO

Las causas no son bien conocidas, no se sabe muy bien por qué en algunos casos aparecen células cancerosas y en otros no.

Se están estudiando los factores de riesgo que pueden aumentar las posibilidades de padecer esta enfermedad. Entre otros factores, están los siguientes:

Edad: la probabilidad de tener cáncer de próstata aumenta considerablemente a partir de los 50 años. Más del 80% se diagnostica en hombres mayores de 65 años.

Raza: es más frecuente en hombres de raza negra.

Nacionalidad: es más común en América del Norte y en Europa Noroccidental y menos frecuente en Asia, África, América Central y América del Sur.

Dieta: las grasas parecen tener un papel en el cáncer de próstata, favoreciéndolo. Algunos estudios ha puesto énfasis en que los hombres que comen más grasas, comen menos cantidad de frutas y verduras y que puede ser esto lo que aumente el riesgo de cáncer y no el hecho de comer grasas. Parece ser que los licopenos, que se encuentran en niveles altos en algunas frutas y vegetales, hacen disminuir la posibilidad de cáncer.

Actividad física: realizar una actividad física regular y mantener un peso adecuado ayudan a disminuir el riesgo de cáncer de próstata.

Alteraciones genéticas: en familias en las que uno de sus miembros, como el padre o un hermano han tenido cáncer de próstata, está aumentado el riesgo, en otro miembro, de sufrir esta enfermedad. Parece ser que los genes HCP-1, HPC2, HPCX y CAPB aumentan las posibilidades de sufrir la enfermedad. También otros estudios han probado que la alteración de un gen que codifica la proteína PTEN, unida a la disfunción de otro, el que sintetiza la proteína p27kip1, favorecen la aparición de cáncer de próstata.

Actividad hormonal: la testosterona en un principio “dispara” el crecimiento del cáncer de próstata, pero cuando este tumor está en una fase avanzada, la testosterona consigue detener el crecimiento. Las razones de esta actividad no se conocen todavía pero existen estudios que están investigando la función de la testosterona para emplearla en la lucha contra este tipo de cáncer. Muchos de estos factores no pueden cambiarse, pero otros, como la dieta o la actividad física, sí.

DETECCIÓN  Y SÍNTOMAS

En las primeras etapas del cáncer de próstata no suelen darse muchos síntomas.

Los síntomas más frecuentes son:

• Necesidad de orinar frecuentemente y, sobre todo, por la noche.
• Dificultad para comenzar la micción o detenerla.
• Incapacidad para orinar.
• Interrupción del flujo de orina o débil.
• Micción dolorosa o sensación de quemazón.
• Dificultad para tener una erección.
• Eyaculación dolorosa.
• Sangre en orina o semen.
• Dolor frecuente o sensación de tensión en la parte inferior del abdomen, en caderas o en la parte superior de los muslos.

Cualquiera de estos síntomas pueden presentarse cuando existe cáncer pero también con cualquier otro problema menos serio. Por lo que no debe cundir el pánico si se presentan, pero es conveniente consultar con su médico.

El cáncer de próstata crece muy lentamente, por esto no varía mucho el índice de supervivencia si se detecta muy pronto y se pone tratamiento o si se hace más tarde, siempre que el tumor no se haya propagado más allá de esta glándula.

No está muy claro que el tratamiento en las primeras etapas del cáncer, ayude a todos los hombres a vivir más. Además estos tratamientos contra este cáncer pueden afectar a la calidad de vida del hombre.

Lo que se ha observado es que la tasa de mortalidad ha disminuido desde que se generalizaron las pruebas de detección temprana del cáncer. Pero no se ha comprobado realmente que sea por esa relación con el diagnóstico precoz.

Determinación en sangre de la PSA o antígeno prostático específico

Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre la utilidad del diagnóstico precoz de los cánceres de próstata. La Sociedad Americana del Cáncer sostiene que los hombres, a partir de los 50 años, deberían realizarse anualmente un tacto rectal y una analítica de sangre para detectar un antígeno prostático específico (PSA).

Según los estudios realizados, no está demostrado en ningún caso que el chequeo rutinario sirva para un diagnóstico precoz.

La determinación de la PSA puede dar muchos falsos positivos (parece que hay una enfermedad pero no la hay realmente) con lo que se realizarían muchas biopsias de la glándula innecesarias, aumentando con ello la ansiedad del paciente.

Se han realizado trabajos de investigación para estudiar la eficacia de los tratamientos. Después de revisar un gran número de prostatectomías en estos trabajos se ha llegado a la conclusión de que en un elevado porcentaje de las operaciones realizadas, el resultado del tratamiento hubiera sido igual si no se hubiese hecho la operación.

Se debe tener especial cuidado con los grupos de alto riesgo, hombres de raza negra, edad elevada, etc.

Las cifras del análisis para determinar la PSA se expresan en nanogramos por mililitros. Por lo general, resultados por debajo de 4ng/ml se consideran normales. Entre 4 y 10ng/ml, son resultados dudosos. Aquellos que están por encima de 10ng/ml se consideran resultados altos y con mayor probabilidad de presentar un cáncer de próstata.

Estos resultados, sólo dan idea de la probabilidad de tener cáncer de próstata pero no la seguridad de ello. Algunas enfermedades, como la prostatitis (inflamación de próstata) o la hiperplasia benigna (agrandamiento no canceroso) pueden dar falsos positivos.

Según sea el resultado de la analítica y del tacto rectal, se aconsejará realizar una biopsia de la glándula para confirmar el diagnóstico.

La determinación de la PSA ayuda a conocer, en aquellos hombres que ya han sido diagnosticados de cáncer a través de biopsia, el pronóstico de la enfermedad.

Los hombres con una PSA muy elevada, tienen muchas posibilidades de que el cáncer se haya propagado más allá de la glándula prostática y el índice de supervivencia sea menor.

RECOMENDACIONES

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda disminuir la ingestión de grasas y elegir muchas comidas de origen vegetal. Se recomienda comer cinco o más raciones de frutas y vegetales, también es aconsejable la ingestión frecuente de pan, cereales, productos de granos, arroz y pasta.

La dieta mediterránea tradicional ayuda a prevenir este tipo de cáncer.