Cáncer oral y orofaríngeo: ojo a los síntomas

14_10_2019 HOY_LUNES_141019_ ¡Vivir!3 C

El mes de octubre es dedicado a la lucha contra el cáncer, así como a la salud oral.
El cáncer está íntimamente relacionado con una vida desordenada; hábitos dañinos como el tabaquismo y la toma excesiva de alcohol, consumos de productos alimenticios de mala calidad, descuido en las visitas médicas, entre otras medidas.
El cáncer oral y orofaríngeo no son la excepción. Un crecimiento celular fuera de control es lo que da origen al cáncer.
Las zonas más comunes donde aparece el cáncer oral son los labios, lengua, piso y cielo de la boca, así como las encías.

La orofaringe incluye el paladar blando, garganta, amígdalas y el tercio posterior de la lengua.
Muchas veces el cáncer orofaríngeo es considerado de cabeza y cuello. Sin embargo, muchas veces está relacionado con un cáncer oral.

La higiene oral, la ausencia de restos radiculares y otros focos infecciosos, prótesis mal adaptadas, así como pacientes inmunodeprimidos, son factores además de los antes citados que aumentan el riesgo de padecer cáncer.

Cuando un paciente recibe el diagnóstico de cáncer, generalmente piensa en la muerte. Ignorar que es una situación grave en término de salud no es correcto. Sin embargo gracias a los avances científicos y tecnológicos, el tratamiento cada vez es más efectivo y menos traumático.

El momento cuando es diagnosticado es muy importante, por lo tanto, la prevención es vital; no es el mismo pronóstico de un cáncer en un estado inicial que uno en estado avanzado.

Entre los primeros signos y síntomas que dan la voz de alerta de la presencia de una lesión maligna y que el paciente debe acudir a la mayor brevedad al profesional de la salud figuran: tumoración, úlcera en la boca, mancha blanquecina, ardor o picor en una área específica, mal aliento y dificultad para masticar y tragar.

El tratamiento varía mucho, dependiendo el diagnóstico, es decir, el tipo de cáncer y en qué estado se encuentra, así como las condiciones de salud general y oral del paciente.
El mismo debe ser discutido entre el paciente y el doctor; es importante que se le explique todo el procedimiento en detalle y las diferentes alternativas así como los efectos secundarios y secuelas en caso de existir.

Por la naturaleza de la enfermedad, el diagnóstico y tratamiento de la misma, involucra indirectamente a los familiares cercanos.
En ocasiones es aconsejable el acompañamiento psicológico.

Recuerde, es mejor prevenir que curar.