Canción de otoño Milanes/Vitier

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CUANDO LA VOZ  PERSIGUE RASGADA UN  PIANO HIRSUTO ENTRE SOMBRAS DE SIGLOS

“El amor pasajero
tiene el encanto breve
y ofrece un igual término
al goce y la pena.
Hace una hora grabé que un nombre
sobre la nieve.
Hace un minuto dije
mi amor sobre la arena”.
Rubén Darío, Canción de Otoño-

Pablo Milanés (Bayamo 1943), por sus textos, por su visión y por su aura de mejor amigo, ha tejido con gente de este país lazos entrañables desde hace décadas.

Con inteligencia y creatividad, enfrentando los tiempos nuevos, compuso sabiendo que la universalidad de la canción es una lucha eterna contra los contextos y sus designios.

Por la ruta de lo “humano y mejor”, inventó con su voz una arcadia franca e invisible, donde la nostalgia es un solo trino, poderoso y realista, que da pinceladas a relatos en sus canciones que han ganado trascendencia y permanencia más allá de un proceso, más allá de un panfleto, más allá de lo fácil y mediocre, porque eso en las revoluciones históricas sobra y abunda, la verdad sea dicha.

Pero no ha sido fácil elegir el camino de la autenticidad y replegarse ante la invitación a la esquizofrenia ideológica, cuesta sacrificios y pone a prueba el valor del ser y sus convicciones…

CANCION DE OTOÑO: LA HISTORIA:
Cuenta el pianista José María Vitier (La Habana, 1954), que un día Pablo Milanés se le apareció en su casa en el mes de diciembre del año 2013, de repente quería reiniciar un viejo proyecto que luego se llamó: Canción de Otoño.

Finalmente, Vitier confiesa algo comprensible: “Debo confesar que la mayoría de las canciones, las que finalmente componen este disco, algunas de las que no han estado aquí y muchas de las que espero componer, tienen como fuente inspiradora el timbre emocionado y emocionante de la voz de Pablo Milanés”…

El pianista y compositor de hermosas letras designa a Pablo Milanés como totem vocal inspirador, de hecho en Canción de Otoño es evidente lo que afirma el autor con pasión pabliana desbordada.

HONRAR HONRA: EN CANCION DE OTOÑO:

Rubén Darío, Ernesto Cardenal, San Juan de la Cruz, Federico García Lorca, Gabriela Mistral, Salvador Díaz Mirón, José Martí, Fina García Marruz, Cintio Vitier (padre de José María ), José María Vitier.
Respectivamente, Nicaragua, España, Chile, México y Cuba. Los primeros países y sus autores, Rubén Darío, San Juan de la Cruz, Federico García Lorca, Gabriela Mistral y Salvador Díaz Mirón acompañan con sus textos el tono general del cd que terminan acompañándose con los textos finales de José María Vitier, cuyos textos tienen un profundo lirismo que Pablo Milanés hace suyo con esmero y timbre delicado, mientras persigue el piano desbocado, cubanísimo, Bachiano, Vivaldiano.

PIANO Y VOZ O LA EPIFANIA ABSOLUTA:
Canción de Otoño, concebida en el siglo XXI, pero tiene la triste piel de los siglos, cuando en el Caribe español el piano era el instrumento por excelencia para componer.

Tiene esa carga feroz de romanticismo entre fugas de Turingia y la búsqueda en angustia dulce de las voces que Pablo Milanés pone voces, en el eco del amor rescatado y tibio, mientras José María Vitier, en armonía y libre, juega al arte de la fuga cuando quiere (corte 3 Federico García Lorca) y se lanza a un mar pianístico con el solo salvavidas de una digitación revuelta, inequívoca, borracha de lirismo percutivo desaforado y en tono y en control, pero de nuevo libre, llenando todo espacio de música posible, mientras Pablo Milanés, en cada terminación de concierto a dúo, alza la voz y flotamos jubilosos agarrándonos el alma, porque más no podemos:

“Pues me han llamado,
y sin saberlo ay
tus ojos claros.
Y sin quererlo tú, me han derrotado.
Y allí donde es más clara su luz
soy vulnerado. “
– José María Vitier-

Los textos de José María Vitier son apreciables, profundos en la mejor tradición de la historia de la composición cubana contemporánea: Canción de Otoño es un pálpito amenazador de emociones, ríos de pupilas prometen cántaros indiscretos, vetustos meandros interiores, hirsutos, una vez más. (CFE)