Candidatos EEUU no coinciden
dónde luchar: Irak o Afganistán

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WASHINGTON. Hace dos semanas, la secretaria de estado Condoleezza Rice hizo un viaje sorpresa a Afganistán que estuvo tan envuelto en el secreto y la seguridad, que a los periodistas que viajaban con ella no les dijeron a dónde iban hasta que el avión había despegado de Londres.

  Al llegar a Kabul, el séquito de Rice fue pasado rápidamente por la pista hacia un avión de transporte militar, un C-17 gris, en el que hicieron un vuelo de una hora a Kandahar, donde estuvieron menos de tres horas sin aventurarse fuera del aeródromo donde tienen su cuartel las fuerzas de la OTAN. Después regresaron a Kabul para almorzar con el presidente afgano, Hamid Karzai, en su resguardado palacio.

   Tan solo ocho horas después de haber aterrizado en Afganistán, Condoleezza Rice ya se había ido. En total, pasó en tierra seis horas; su avión, con su característico emblema azul y blanco de Estados Unidos, hizo un ascenso rápido y pronunciado, desapareciendo en cosa de minutos fuera del alcance de los cohetes.

   El secreto y la seguridad que rodearon la visita de Condoleezza Rice apuntan a una cuestión central que ahora se ha abierto paso en la campaña presidencial de este año: seis años después de que Estados Unidos invadiera Afganistán con el objetivo de desarraigar a Al Qaeda, a los talibanes y a la amenaza terrorista, Afganistán sigue siendo una zona de peligro para los estadounidenses, mucho más de lo que era en 2002, el año entre la invasión de Afganistán y la de Irak.

   Entonces, ¿Afganistán se ha convertido en una amenaza para Estados Unidos mayor que la de Irak?

   Los tres principales contendientes a la nominación presidencial han delimitado posiciones que difieren radicalemente, a lo largo de las líneas partidistas. Los tres piensan que Afganistán es una amenaza importante que necesita abordarse. Pero el aspirante republicano, John McCain, piensa que Irak sigue siendo el coco para la seguridad de Estados Unidos, mientras que los dos demócratas, Hillary Rodham Clinton y Barack Obama, parecen inclinarse por Afganistán. Los dos sostienen que centrarse en Irak estorba para ver la amenaza más grave que es Afganistán.

   McCain, el probable candidato republicano, sostiene el argumento de facto de que Afganistán e Irak son dos caras de la misma moneda. “La senadora Clinton y el senador Obama retirarán a nuestras tropas de Irak con base en un calendario arbitrario, diseñado en aras de la oportunidad política y que temerariamente ignora la profunda calamidad humana y las sombrías amenazas a nuestra seguridad que eso implicaría”, afirmó McCain en un discurso del 7 de febrero ante la Conferencia de Acción Política Conservadora.

   Destilado hasta su forma más sencilla, el argumento de McCain es que retirarse de Irak haría que a la larga los estadounidenses estuvieran menos seguros, ya que la retirada envalentonaría a Al Qaeda, pondría en riesgo los intereses de Estados Unidos en el Medio Oriente y haría menos segura una región de por sí volátil.

   Obama y Clinton han virado en la dirección opuesta. Irak, sostienen, hace que Afganistán sea más peligroso. La guerra de Irak, afirmó Obama ante un público de simpatizantes en Houston el martes pasado, “nos distrajo de la guerra que debe librarse en Afganistán contra Al Qaeda. Esta fue la que mató a 3,000 estadounidenses”. Dijo que, de salir electo, desplegaría por lo menos dos brigadas más en Afganistán.

   Clinton, que ha estado en Afganistán en tres ocasiones, sostiene una posición similar, afirman sus asistentes, salvo que ella no ha especificado cuántas brigadas adicionales enviaría a Afganistán, ya que primero quiere analizar la situación de seguridad allí. Clinton ha propuesto nombrar a un enviado especial para manejar la frontera entre Afganistán y Pakistán.

   “Hay un teatro de guerra, que yo llamaría ‘Afpak’, con dos frentes: el frente oriental y el occidental”, afirmó Richard Holbrooke, ex embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas y simpatizante de Clinton. “Creo que dentro de diez años miraremos atrás y diremos que ‘Afpak’ era aun más importante para nuestra seguridad nacional que Irak.”

   Para los demócratas, que tienen una base de apoyo que claramente quiere salir de Irak, enmarcar la cuestión en términos de Afganistán facilita en mucho, políticamente, la retirada de Irak. Pero no será fácil salir de Irak. Los expertos que se alínean con McCain dicen que una salida rápida de Irak podría provocar una conflagración en el Medio Oriente que podría acabar implicando a Arabia Saudita y a Irán en una guerra entre chiitas, sunnitas y kurdos: un conflicto que tendría muy pocos ganadores y que produciría un enorme número de bajas civiles.

   Más allá de eso, la logísitica para sacar a 130,000 hombres de Irak sería intimidante y sacar todo el equipo podría tardar hasta un año. En efecto, algunos expertos militares dicen que si se les diera un año a las fuerzas armadas de Estados Unidos para salir de Irak, la logística las consumiría tanto que no podrían hacer nada más.

   El secretario de la defensa Robert Gates entró en la refriega este mes, sonando por un momento casi como los campos de Clinton y de Obama, al exhortar a los europeos a trazar la distinción entre las guerras. En observaciones hechas camino a Munich, Alemania, para reprender a los europeos por no enviar tropas suficientes para apoyar a la OTAN en Afganistán, Gates dijo que parte del problema es que los europeos combinan a Irak con Afganistán.

   “Me preocupa que para muchos europeos, las misiones en Irak y en Afganistán están confundidas”, afirmó Gates. “Creo que combinan las dos.” Fue un reconocimiento insólitamente inocente por parte de un alto miembro del gobierno de Bush, en el sentido de que la guerra en Irak había cobrado un costo en las posibilidades de la OTAN para alcanzar la victoria en Afganistán. Muchos europeos, agregó Gates, “tienen un problema con nuestra implicación en Irak y lo proyectan en Afganistán, y no entienden el tipo de amenaza tan diferente para ellos”.

   El problema es que, ahora que el ejército estadounidense está esparcido en Irak, el gobierno de Bush se ha visto obligado hasta ahora a intimidar a sus aliados de la OTAN para que éstos envíen tropas adicionales para manejar la creciente insurgencia de los talibanes en Afganistán. Y los pueblos europeos por lo general reprueban que sus soldados sean enviados a salir mal heridos en Afganistán. No es sorprendente, dada la oposición en las calles de Europa a la invasión estadounidense de Irak. Eso es a lo que se refería Gates cuando dijo que los europeos mezclan los dos conflictos: ¿Por qué ayudar a los estadounidenses en Afganistán, dice la lógica europea, cuando Estados Unidos podría manejar Afganistán mucho más fácilmente si sus tropas no estuvieran empantanadas en Irak?

   En cualquier caso, la dinámica de los dos conflictos no es la misma, como señalan muchos expertos en política exterior. La situación en la frontera afgana-paquistaní está en rápido deterioro, el gobierno de Musharraf cada vez es menos capaz de enfrentarse a los insurgentes islamistas en sus provincias fronterizas, lo que, combinado con el resurgimiento de los talibanes en Afganistán, hace que ‘Afpak’ sea el problema de seguridad nacional número 1 para Estados Unidos, aseguran esos expertos, aunque haya algunas regiones de Irak que parezcan estar más tranquilas desde que el año pasado se enviaron ahí más tropas estadounidenses.

   Las condiciones en Pakistán se volvieron más volátiles el 18 de febrero, cuando el partido del presidente Pervez Musharraf fue derrotado totalmente en las elecciones legislativas, planteando la pregunta de cuánto tiempo más podrá Musharraf aferrarse al poder y cuánta de su disminuida autoridad podrá retener. Y Pakistán, advierten los expertos, está inextricablemente ligado a Afganistán.

   “Perder a Afganistán tendría muchas más consecuencias que perder a Irak”, señala Bruce Hoffman, profesor de la Universidad de Georgetown que fue asesor de contraterrorismo de la autoridad de coalición provisional en Bagdad en 2004. “Si Pakistán cayera en completa desbandada a lo largo de la frontera, la integridad del país afgano y de su gobierno estarían bajo una amenaza aun mayor, y eso tendría muchas más repercusiones para nosotros.”

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Hillary enviaría más brigadas

Clinton, que ha estado en Afganistán en tres ocasiones, sostiene una posición similar, afirman sus asistentes, salvo que ella no ha especificado cuántas brigadas adicionales enviaría a Afganistán, ya que primero quiere analizar la situación de seguridad allí.

Retiro apresurado podría traer un caos

   Destilado hasta su forma más sencilla, el argumento de McCain es que retirarse de Irak haría que a la larga los estadounidenses estuvieran menos seguros, ya que la retirada envalentonaría a Al Qaeda, pondría en riesgo los intereses de Estados Unidos en el Medio Oriente y haría menos segura una región de por sí volátil.