Cándido Bidó: Arte de café, tazas de sol

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POR MARIANNE DE TOLENTINO
Cuando por primera vez el Centro Cuesta del Hogar editó una serie de tazas de café, decoradas por Dionisio Blanco, fue un acontecimiento, un sueño hecho realidad. Al fin un importante pintor dominicano tenía obras suyas, reproducidas para engalanar la vida de todos los días. El éxito de sus codiciados sembradores, decorando finas piezas, fue inmenso, tanto para el uso personal como para los regalos, a la vez originales y portadores de una identidad.

Al año siguiente le tocó al maestro Guillo Pérez, y a las tazas se agregaron platos para postre. Creemos que el consumo de café subió en la República Dominicana. ¿Quién no quería sorber el “lícor negro que vuelve inteligente” –así lo calificaban en el siglo XVIII-, acompañado por los famosos gallos y estampas cañeras?

Al circular por tercera vez esta colección que significa “cómo terminar una comida hermosamente”, sabemos que ya es una tradición. Cada mes de mayo, al aproximarse el Día de la Madre, surgirá una nueva serie de tazas, platitos y platos de postre, adornados con exquisitos motivos, característicos de los temas de un artista nuestro.

La matriz de esos cuadros en miniatura se convierte en la parte estética de un objeto de destino familiar y cotidiano.. Santo Domingo ya ingresó al círculo de países que encargan a sus artistas obras especiales susceptibles de ser disfrutadas masivamente. Lógico y esperado por todos era que el tercer artista, escogido para esta degustación pictórica, se llámase Cándido Bidó, que afirma “pintar las cosas y la gente de su pueblo”

Complace pues de que el gran amigo Cándido sea el elegido de este año, y sabemos cuánto él habrá saboreado esa elección… Desde hace más de 20 años, el Maestro de Bonao se interesa por la cerámica, cultivando a la vez formas, texturas y ornamentos. Ha estimulado a decenas de artesanos a trabajar la arcilla y a vender sus productos. Él mismo ha concebido y realizado algunas piezas, como un experimento más. Creemos recordar también que, hace muchos años, la célebre Manufactura de Sevres en Francia se había interesado por su obra.

Ahora, varios de los temas favoritos de Cándido Bidó acaban de ser reproducidos sobre porcelana blanca de China. El generoso artista ha creado trece miniaturas diferentes: cuatro para tazas, cuatro para platitos, cuatro para platos, uno para cenicero -la innovación de este año-. ¡Podríamos decir que de repente coleccionamos trece obras del pintor!

UN CUIDADO ESPECIAL EN LA REALIZACIÓN

Una taza parece algo muy sencillo, pero existen reglas precisas acerca del volumen, el diámetro, la calidad del borde, sobre el cual se posan los labios, así como el interior de la taza que debe conservar el calor. Esta coleccion adopta los patrones clásicos de forma y tamaño. Así mismo, hay indicaciones para los platicos… que en las grandes colecciones y subastas cobran tanta importancia como las tazas. ¡No hay que hablar de los platos para dulce que a menudo se cuelgan en la pared!

Las mejores condiciones técnicas han sido reunidas para que el “arte de café” de Cándido Bidó esté en la estricta tradición y que el atractivo estético tenga el mejor soporte. La riqueza de las imágenes reproducidas deslumbra, y las disfrutamos intensamente. Observaremos dos clases de reacciones: o solamente la belleza de las pinturas retiene nuestra atención… o exigimos café y manjar deliciosos al gusto… como las decoraciones que se nos proponen a la vista.

Cándido expresó que, con la fábrica de porcelana, hubo un intenso intercambio de correspondencia, presentación de varias pruebas sucesivas, estudio del color. Cuando una pieza de “arte decorativo”, con metas de colección, tiene por autor del diseño original a un artista conocido, se le somete a la calidad de la impresión.

LOS TEMAS

Aquí Cándido Bidó ha pintado paisajes tropicales, donde el mar alterna con los campos floridos, debajo de un cielo impresionista, que por cierto muestra una cierta evolución en el color azul, más violeta para la ocasión. Son también bodegones, excelentes en su composición, desplegando flores, frutas y peces. Cuando pinta, Cándido se entusiasma: es la inspiración que le dicta las formas, los tonos, los elementos que va a colocar. No hay géneros ni pautas para la emoción.

En cuanto a la figura humana, al artista le ha fascinado siempre pintar cabezas y rostros femeninos, de rasgos típicamente caribeños, de hermosura clásica en su mestizaje. Con frecuencia él les agrega una dimensión mágica y sobrenatural: parecen divinidades de las aguas, de los bosques y de la campiña, de expresión hierática.

Y una temática le motiva particularmente: la maternidad. Obviamente no se relaciona con la fecha, que coincide con el Día de las Madres. Ningún pintor dominicano ha pintado como Cándido Bidó a la madre y el niño, en su esencia, en su fuerza real y simbólica, en su identificación con la vida que se da y se recibe. Puede ser también una niña con su muñeca…

En esta colección encontramos pequeñas obras maestras, iconografía profana pero con una nobleza e irradiación de ícono sagrado. La generosidad del pintor se alía con el esplendor de la representación, la miniaturización conserva la ternura y la autenticidad.

La acogida ha sido extraordinaria. Centenares de clientes y coleccionistas de tazas acudieron a la puesta en circulación, abarrotando el espacio, multiplicando los pedidos. Fue un verdadero evento público, y el entusiasmo continuará durante mucho tiempo.

… No queremos tanto escribir una crítica de arte, sino expresar nuestra sincera alegría. Para que el arte acceda a todos los que lo aman, hay diferentes medios, y esta forma de difusión ha demostrado su eficiencia. Felicitamos sin reservas a Alejandro González y Beatriz Puello, que se entregaron plenamente a esa actividad y sus mejores resultados. Fiel a su emblema radiante y tropical, el maestro Cándido Bidó nos brinda café en tazas… de sol!