Cantidad de viajes al exterior del Presidente constituye un récord

Cantidad de viajes al exterior del Presidente constituye un récord

Conforme a un reportaje insertado en el diario El Caribe del diez del presente, calzado por el acucioso y talentoso periodista Panky Corcino, el presidente Leonel Fernández ha realizado en doce años de administraciones constitucionales un total de 64 viajes al exterior.

Esa cantidad de viajes al exterior del presidente Leonel constituye un récord que posiblemente será difícil de igualar, habida cuenta de que es punto menos que imposible que en lo sucesivo un gobernante resulte electo por el voto popular libérrimo por tres ocasiones, como ha acontecido con nuestro gobernante actual.

La mayoría de nuestros paisanos no conoció la Era de Trujillo y lo que es lamentable, pocos de ellos se interesan por conocer esa etapa cuestionable y polémica de nuestra reciente historia, pero puede asegurarse que el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo no realizó en 32 años ni la mitad de los viajes que el presidente Leonel.

El presidente Joaquín Balaguer tampoco usó el expediente de viajar al exterior y fue en esa asignatura tan parco como su proverbial renuencia al endeudamiento tanto interno como foráneo, construyendo las infraestructuras de presas y canales con recursos propios. Y mucho más.

El presidente Hipólito Mejía se entusiasmó bastante con viajar al exterior disfrutando lo que definió como “el carguito”.

En estos momentos en que los dominicanos estamos realizando campaña electoral presidencial para las elecciones de mayo 20 venidero, resultaría altamente conveniente para el ex presidente Hipólito Mejía y para el presidente Leonel, publicar la cantidad de viajes al exterior que realizaron, cuánto nos costaron a los contribuyentes y cuáles fueron las ventajas que obtuvimos con ellos.

Tema de campaña elevado, concientizador, ilustrativo, que posibilitaría que apreciáramos las calidades de los dos gobernantes, cuál fue el más positivo, y en función de resultados, formarnos un concepto de voto, escoger lo reiterativamente valioso y desechar la chabacanería y el tigueraje.

 

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