A menudo, recurrimos al azar cuando la lógica Aristotélica no logra explicar ciertas realidades del cosmos. Nuestra posición en el tercer lugar orbital alrededor del Sol determina las variaciones de temperatura que experimentamos a lo largo del año. Este fenómeno inspiró a Euterpe, la musa de la música, a mediados del siglo XVIII, quien influyó en el veneciano Antonio Vivaldi, para crear “Las Cuatro Estaciones”, una obra monumental que ha deleitado a generaciones de amantes de la música. La primavera, con su explosión de vida, llena la naturaleza de trinos de aves y viste a la flora con sus más hermosos colores.
Tras el frío, aislante y monótono invierno, emerge la primavera, una época de celebración natural. Las abejas polinizan las flores, dando paso a frutos que nutren al mundo animal. ¡Qué armonía despliega la madre naturaleza, en marcado contraste con el antropocentrismo que hoy muestra su rostro de guerra y muerte en varios continentes!
Puede leer: Máscaras sociales modernas
¿Acaso la violencia se ha convertido en el ritmo universal que marca nuestro tiempo?
Resulta doloroso observar cómo los grandes poderes mundiales destinan una porción creciente de sus presupuestos nacionales a la industria bélica. Las dos grandes guerras mundiales no nos enseñaron que la violencia solo trae destrucción. Ayer, los cañones y ametralladoras anunciaban cargas mortíferas; hoy, los drones, con su precisión sin precedentes, ejercen su poder explosivo sobre personas y edificaciones. Se glorifica a los artífices de la muerte y se desprecia el valor de la vida. Condecoramos a quienes siembran dolor y luto en tierras ajenas.
Los estruendos de la violencia homicida y ecocida ensordecen la melodía del amor. Se nos educa en el odio al otro, perpetuando la dicotomía de “nosotros contra ellos”. El concepto de convivencia pacífica ha sido relegado al pasado. Hemos desempolvado la ley del más fuerte, mostrando nuestras garras y usándolas sin piedad contra el adversario. La agresión y el asesinato se han normalizado. Los drones cargados de explosivos se presentan como la solución para combatir grupos armados, producto de una sociedad que acumula males ancestrales.
Madres y recién nacidos perecen, jóvenes sucumben a las drogas del narcotráfico y enfermedades prevenibles diezman poblaciones por falta de prevención y medicamentos. La educación básica es deficiente y obsoleta, y los recursos se desvían de su propósito social. Esta realidad se extiende a nivel global.
Elevemos un coro de voces universales en alabanza a la vida primaveral. Un concierto por la paz y el amor.
Anhelemos silenciar los tambores de guerra y disipar el tono demoníaco del odio y la destrucción. Construyamos puentes de entendimiento y comprensión. universal. Por todos y todas en el mundo.
¡Cantemos en una eterna primavera por la salud, la educación y la felicidad de todos!