Caos y tránsito: ¿A alguien le preocupa o le ocupa?

Millizen Uribe

Creo que casi todos los dominicanos estarían de acuerdo conmigo en que lo que está pasando con el tránsito en el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo es altamente preocupante.
Antes, los taponamientos o congestionamientos vehiculares, conocidos popularmente como “tapones” eran en zonas muy específicas y en horarios determinados: 8:00 de la mañana, 12:00 del mediodía y 5:00 de la tarde, básicamente, las horas picos de desplazamientos laborales y escolares. Pero, eso es cosa del pasado, ahora, en cualquier horario y zona hay megatapones, incluyendo rutas o atajos que antes servían como alternativas.
Esto tiene implicaciones multifactoriales, siendo la más inminente que en el periodo navideño en el que estamos, donde las personas suelen movilizarse más, el congestionamiento vehicular podría alcanzar dimensiones muy complicadas.
Además, y he aquí lo más preocupante, los “tapones” tienen un alto impacto económico, medioambiental y en la salud física y emocional.
En el plano económico, un estudio viejo, pero bueno, realizado por urbanistas de Decisión Profesional, tomando como referencia estadísticas de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) y la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), indicó que los entaponamientos de vehículos en el Gran Santo Domingo provocan pérdidas diarias de RD$48 millones.
Acerca del impacto medioambiental, a propósito del tan en boga cambio climático, es considerable la responsabilidad del transporte en una cantidad importante de emisiones de CO2, que, en el caso de RD, es de 20%.
¿Y qué decir del impacto en la salud? El estrés, ansiedad y mal humor que producen los tapones, son un caldo de cultivo para las enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en República Dominicana y en el mundo.
Es ante este panorama que urge detener ya la normalización de los taponamientos, que implica, que poco a poco, las personas se acostumbren a ellos. ¡No! Las ciudades del siglo XXI ameritan ser fluidas, verdes y amigables.
De ahí la importancia que a este tema se le dedique la atención y la voluntad política necesaria, que conduzca a su solución.
Y soluciones hay muchas: basta ver lo que ha funcionado en países con problemáticas y características similares al nuestro y, considerar los estudios que sobre el tema se han hecho.

Lo que sí vale recalcarse, de entrada, es que hay que seguir optando por “descacharrizar” las calles, solucionar los problemas de parqueo y así impedir que las personas se parqueen en calles dobles vías, obstaculizando el tránsito, reconsiderar los horarios labores y escolares para que no choquen y, lo más vital e importante, apostar por tener una opción de transporte colectivo masiv o, que sea digno y seguro.

En fin, que aunque en este país pareciera que el único tema importante es el electoral, la verdad es que el día a día de la gente, sus incomodidades y problemas deberían contar y en ellas, los molestos, y cada vez más creciente tapones, ocupan, tristemente, un lugar cimero.