Capacitación docente y dignidad profesional

Capacitación docente y dignidad profesional

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El Pacto Nacional por la Reforma Educativa 2014-2030, propuesto por el presidente Danilo Medina y suscrito por las principales autoridades del sector y por todo el liderazgo político nacional, está reñido con las actitudes politiqueras y demagógicas de parte de unos que otros mercantilistas de turno u oportunistas radicalizados.

Un sistema de instrucción pública como el que pretendemos precisa de una transformación de muchas de las pautas por las que rige la actuación profesional de nuestros maestros, tanto de los que laboran en las escuelas públicas como los que enseñan en los colegios privados. La reforma de la escuela pública precisa de un perfil de maestro que difiere significativamente del maestro tradicional, por más que muchas de sus cualidades y virtudes deban ser preservadas. La tarea del profesional de la educación es hoy muy diferente a la de un ayer que no terminamos de superar. El docente, como se concibe hoy, ha de ser capaz de reproducir una tradición cultural, de diseñar y organizar trabajos disciplinarios e interdisciplinarios y de mantener un intercambio permanente con su entorno, haciendo de la experiencia educativa una experiencia individual, y, a la vez socializadora. Su perfil deseable es el de un profesional capaz de analizar el contexto en que se desarrolla su actividad, de dar respuesta a una sociedad cambiante, y de combinar la comprensividad de una enseñanza para todos con las diferencias individuales. Pero, ¿cuántos de los más de 70 maestros que laboran en nuestras escuelas públicas tienen ese perfil? ¿Cuántos son capaces de realizar esas tareas? Lamentablemente no son muchos, muy a pesar de que hoy contamos con más y mejores maestros que antes.

¿Qué decir de los nuevos egresados de las facultades y escuelas de educación de nuestras instituciones de educación superior?

Bajo los auspicios del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, los programas de la carrera docente están siendo reformulados y adecuados a las circunstancias del presente, por lo que esperamos que de aquí a unos cuantos años podamos contar con muchos maestros del perfil más arriba señalado. Al respecto, la doctora Ligia Amada Melo, en su introducción al texto sobre el Programa de Reformulación de la Formación Docente, expresa lo siguiente: “los cambios en el sistema de cualquier país, siempre van más despacio que los que se producen en cualquier otra área; aunque en sus aulas se formen los grandes transformadores y pensadores, siempre, como una ley no escrita, pero definida en todos sus lineamientos, transformar, en educación, siempre encuentra innumerables obstáculos; choques de ideas, reticencia a los cambios, facilidades por andar por caminos ya conocidos….”. Hacemos nuestras esas expresiones porque en ellas se reflejan los obstáculos que han de surgir en el camino de formar y capacitar los maestros del futuro.

El Ministerio de Educación deberá lograr, por todos los medios a su alcance, mantener altos niveles de motivación y competencia docente de los maestros mediante una adecuada remuneración, así como a través de la oferta de programas de formación que aseguren su cualificación. ¿Qué papel habrá de desempeñar y que conducta habrán de asumir en la presente coyuntura los maestros afiliados a la Asociación Dominicana de Profesores, tomando en cuenta que la reforma del sistema, la renovación curricular, la dotación de mejores recursos didácticos y materiales para las escuelas, pasan a través del profesorado como medidor esencial de la acción educativa? Ellos habrán de compartir con las autoridades del Ministerio de Educación la responsabilidad del éxito o del fracaso del Pacto, y de los resultados de la inversión de un 4% de la riqueza nacional en los intentos de elevar la calidad de nuestro sistema de instrucción pública. Colegas y amigos de la ADP no desperdiciemos esta gran oportunidad. No propiciemos la pérdida de un solo día de clase.

 

 

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