Cara o cruz

Cara o cruz

Eusebio Rivera Almodóvar

Cara o cruz. No hay diferencia entre “continuismo” y “reelección” salvo el hecho de que unos se quedan en los cargos sin ser “reelectos” y otros se repostulan y usan la influencia o recursos de sus posiciones para “ganar” de nuevo. La reelección es una obscenidad cuando no eres tú, sino tu competidor, quien quiere reelegirse, es repugnante cuando eres aspirante a regidor, síndico, diputado, senador o presidente del país, pero necesaria, bendita o reconocimiento a tu “grandiosa” labor, cuando quieres reelegirte.

Los reeleccionistas usan frases como “continuar progresando”, “mejorar lo bueno y corregir lo malo”, “el mismo camino” o el “cambio” para seguir avanzando (¿?) y, recordando el balaguerato, agrego tres frases: “lo bueno no se cambia”, “no se puede cambiar de caballo cruzando el río” y “lo que está bien no hay que arreglarlo”.

En contiendas dentro de los mismos partidos políticos los grupos acusan a los dirigentes de continuistas o reeleccionistas y alegan que ellos son” la otra cara de la moneda”, cuando desde la niñez se aprende que, si es falsa, la otra cara de la moneda tampoco sirve.

Lea a continuación: Abinader: entre el amor y el interés

Por: Eusebio Rivera Almodóvar

Usando el refranero dominicano para valorar nuevos gobiernos, no recuerdo a ninguno que haya metido tanto y tan profundamente la pata como el actual en tan solo un año. Sin embargo, uno de los refranes que aplica en este contexto es “cuando Dios cierra las puertas el diablo abre las ventanas” y eso ocurre con la pandemia del covid-19 que se ha convertido en la excusa por excelencia para los principales desafueros del actual Gobierno con un descomunal endeudamiento y poco juiciosa aplicación y/o uso de los recursos que han estado recibiendo, aparte de las repetidas declaraciones de emergencia para justificar “indelicadezas” concomitantes con los préstamos y asimismo, una ventana de justificación adicional, es la irresponsable costumbre de culpar al Gobierno saliente de las desgracias o desastres que apoyan las gestiones de más y más empréstitos sin guardar ningún pudor o comedimiento.

Por más amor que el presidente Abinader predique al pueblo dominicano, no podrá despojarse de su mentalidad de empresario y comerciante y sus intereses serán prioritarios a la hora de sus grandes decisiones. Por eso se destaca la repetición o continuidad de estrategias y prácticas desacreditadas por el pasado Gobierno y un sencillo ejemplo es la disposición de pagar con cheques a los empleados públicos como una medida administrativa que pretende transparentar la nómina pública eliminando “botellas” y suplantaciones y luego fortalecer el infausto clientelismo partidario con la creación de “nominillas” en las instituciones del Estado y no importa si son del PLD o del PRM.

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