Cárceles a punto de reventar

El jefe de la Policía, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, ha hecho una advertencia oportuna que, quizás sin proponérselo, pone en entredicho las reformas judicial y penitenciaria. El hacinamiento que existe en las prisiones  dominicanas -ha dicho- es una bomba de tiempo. Hay dos aspectos a resaltar en este problema. Uno es que tres cuartas partes del total de  presos están alojados en las prisiones de Santiago, Najayo, Monte Plata y el 15 de Azua, lo que en determinadas circunstancias puede generar problemas de manejo por excesiva concentración de personas en espacios limitados, cerrados.

 El otro problema roza el ámbito judicial, pues la alta proporción de presos preventivos que tenemos pone en tela de juicio los efectos de la aplicación del Código Procesal Penal, uno de cuyos principales propósitos es agilizar los procesos judiciales. Y ahora, con el virus AH1N1 entre nosotros, mayor razón hay para preocuparse por el hacinamiento en los recintos carcelarios. Pues bien, el jefe de la PN ha hecho una advertencia que hay que tomar en cuenta, pues tenemos una verdadera bomba social que podría estallar en cualquier momento. La reforma penitenciaria, que ha tenido logros plausibles, no ha logrado resolver el grave problema del hacinamiento. Lo que presentamos como modelo de reforma penitenciaria tiene que incluir la erradicación del hacinamiento.

 

Una cuenta pendiente

La Justicia tiene una cuenta pendiente con la sociedad, y en particular con los familiares del periodista Narciso González (Narcisazo) desaparecido hace quince años sin que se haya castigado a nadie por lo que, hasta prueba en contrario, parece asociado a arranques de intolerancia política del régimen de turno. Hay una investigación inconclusa que parece haber chocado con el muro del encubrimiento o a la cual la falta de voluntad política le aplicó el freno.

Para los gobiernos que han agotado turno en estos quince años ha debido ser un reto ineludible el esclarecimiento de este crimen. Para consternación de todos, nada se ha hecho para esclarecer el caso y la impresión que nos queda es que cada uno ha escurrido el bulto. Casos como el de Narcisazo ponen una estela de duda en la firmeza de la defensa del derecho a disentir de los políticos de turno, como fue el caso de Narcisazo. Todos están de lo más quitados de bulla, a pesar de esta cuenta pendiente.