Cárceles hacinadas cambian con el nuevo modelo prisión

En 26 de las 36 cárceles dominicanas persiste la deficiencia en la calidad de vida, la superpoblación, el maltrato y la reclusión de personas en condición de preventivos. Hasta el 2003, cuando se inició la reforma penitenciaria, que hoy abarca diez centros, las 36 cárceles tenían una superpoblación de 256% y el 70% de los presos preventivos, es decir, sin que un tribunal les pronuncie una condena que le compruebe la culpabilidad del delito o crimen cometido.

El Patronato Nacional Penitenciario, que da a conocer estas estadísticas, indica que de los 16,400 reclusos que tenían las 36 cárceles del país, el 60% estaba por delitos relacionados con la droga.

Afirma que el hacinamiento de las presiones se debe al reducido presupuesto y a la falta de infraestructura adecuada. El informe fue dado a conocer en el marco del VI Encuentro Latinoamericano de Pastoral Penitenciaria, organizado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en la Casa San Pablo.

Las cifras que revelan la situación en que   está y estuvo el sistema penitenciario del país fueron expuestas en el  evento del CELAM, que por primera ocasión se celebra en República Dominicana, en una conferencia pronunciada por la secretaria de actas del Patronato Nacional Penitenciario, Rosa Hernández de Grullón.

Al exponer el tema “Humanización de los Encarcelados”, consideró que la desmilitarización de las prisiones ha sido uno de los grandes avances en el sistema penitenciario dominicano desde el año 2005.

Dijo que ahora procuran mantener el costo por interno en prisiones por debajo de los 12 dólares diarios.

El informe realizado por el Patronato Penitenciario, con el apoyo del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas, a través del Programa Sistema Penitenciarios y Derechos Fundamentales, explica que antes de que se implementara la reforma penitenciaria, el país tenía una ausencia de políticas crimonológicas. También le faltaba política de derechos humanos, pentenciarias, de rehabilitación, de género y de justicia penal.

Faltaban programas de capacitación y de trabajo para las personas presas.

Retos de sistema

 Según Hernández de Grullón, estos empezarán con la puesta en funcionamiento de cuatro  centros nuevos de corrección y rehabilitación. El inicio de la construcción de los centros penitenciarios de La Victoria, para 4,000 reos; La Romana, para 1,000 reclusos, y el recinto de Moca, para que albergue a 750 internos. Deberán entrar en  servicio para el  año 2010.

Resaltó el trabajo realizado en las cárceles por la Procuraduría General de la República. “El primer paso fue la creación de la Escuela Nacional Penitenciaria y desde allí, comenzó el proceso de reclutamiento de los nuevos Agentes de Vigilancia y de Tratamiento Penitenciario”. Destacó labor de la Casa del Redentor a los internos que recobran su libertad.