Caribeando
Dominicanos ausentes, su llegada y Navidad

Estaba leyendo las líneas finales del libro “La breve y maravillosa vida de Óscar Wao” cuando fui interrumpido por la estridente música de un vehículo que pasaba por el frente de mi casa.

Pero en esa ocasión, y creo que por primera vez, en lugar de molestarme por la mala educación de propagar el ruido, sonreí ante aquel estruendo.

La razón fue una sola: junto con el musicón, pude percibir la voz que identifica el legendario programa Cima Sabor Navideño.

“Todos los sectores de la capital están con Cima Sabor Navideño” y a seguidas el merengue “Dominicano ausente” que tan bien interpreta el inefable Carlos Manuel “El Zafiro”. Porque  precisamente son los dominicanos que viven fuera, los que  representan uno de los tópicos principales de la Navidad dominicana. Esas personas, como Óscar, su hermana Lola y su madre Belicia, personajes de la novela de Junot Díaz, encarnan los regresos que cada fin de año traen la alegría con su presencia y con algunos regalos, nuevos o rebotes. Ya empieza a llegar esta gente, y ya empiezo a ponerme feliz con todos esos programas de la radio, con los bombillitos, que aunque están frenados por los apagones, cada vez que pueden encienden mi entusiasmo.

Y aunque los fabricantes de teleras no han anunciado que este año el sabroso pan subirá, ni se ha anunciado la  siempre fracasada prohibición de los fuegos artificiales, ya todo el mundo ha comprometido el doble sueldo. Llegó la  Navidad!!!