Carmen Alborch invita a saber envejecer en “Los placeres de la edad”

Madrid. Ciceron ya dijo que la vejez podría ser el tiempo de nuestra dicha, una idea que siempre sedujo a la exministra y senadora socialista Carmen Alborch, quien ahora ha querido poner ella misma el foco en los aspectos positivos que tiene esa etapa de la vida en “Los placeres de la edad”.

Un ensayo que quiere contribuir a desterrar “la visión tan negativa que sobre la vejez tiene la sociedad” y a reflexionar sobre todos lo bueno que conlleva cumplir años, cuando la actividad de la vida laboral decrece y se dispone de más tiempo para gestionar y reiventarse”, explica a Efe.

“Porque la vida no es una cuesta hacia abajo -dice-, como mínimo es una montaña rusa que tiene momentos de vértigo, cansancio y de muchas bajadas, pero remontas y vas llegando a la cima de la montaña con una edad que te permite ver el paisaje con mas plenitud y ser más libre.

Hay que aprender a vivir y a envejecer”, argumenta. Publicado por Espasa, “Los placeres de la edad” trata la vejez como un placer; de ahí que el libro se divida en diferentes placeres en la de vida- la libertad, la soledad, la amistad, el humor, la vida cotidiana, la familia, la vida cotidiana; el placer del buen amor, de la belleza, de la serenidad o incluso el placer del poder.

Un libro lleno de citas y sustentado en opiniones de escritores, pensadores y especialistas, según el cual, “mientras seamos capaces de entusiasmarnos, de tener ideales y proyectos por los que luchar, mientras tengamos sentimientos de rebeldía ante injusticias, cultivemos la amistad y sembremos buenos sentimientos y buen humor nos encontraremos a gusto con nuestra edad”.

“Siempre he querido hablar de la vejez y he ido recopilando material a lo largo del tiempo, pero mucho”, dice Alborch, escritora y profesora en excedencia de Derecho Mercantil de la Universidad de Valencia, de la que fue decana.