CARTAS AL DIRECRTOR
Del PRD

Señor director:
Una las acusaciones que se le hacían al Presidente del Partido Revolucionario, Hatuey De Camps, era precisamente que tenía secuestrado el partido, y que nunca convocó las instancias del mismo para conocer de las propuestas o necesidades que tenían las bases.

Los que ahora representan al PRD, andan dando los mismos pasos, porque lejos de buscar la unificación andan tratando de ganar posiciones en el tren personal, en una campaña interna que no es precisamente lo que le conviene a un partido que acaba de salir del poder de mala manera, que tiene sobre la cabeza de muchos dirigentes acusaciones que más tarde o más temprano han de ir a los tribunales, quizás en el momento en que se acerquen las elecciones de medio tiempo.

No conviene al partido, como ha dicho Alfredo Pacheco, un dirigente que tiene condiciones sobradas para optar por una posición interna y que en su momento tendrá que hacerlo, lo que va es la unificación del partido, no ese dejar de lado, esa forma de querer dañar personas porque real o supuestamente formaron parte del grupo de Hatuey , un valioso y aguerrido dirigente que tarde o temprano ha de volver a ser lo que siempre ha sido en el PRD, no es así como se puede hablar de ir a una convención cuando un Tony Raful permite que se perjudique a un perredeísta por el sectarismo de Vicente Sánchez Baret y alguno de sus allegados.

Es la hora de llamar a todos los que pertenecen al “partido, de unificarse, de buscar medios para que la oposición sea menos dura, y de ver como se logra mantener el poder que todavía se tiene ante un gobierno que pretende conseguirlo todo, aunque antes criticaba esa posición.

Ante un gobierno que dividió al nati muerto Reformista, y que sigue buscando los medios de ganarse todo el poder.

Creo que es hora de que los dirigentes del PRD entiendan que el momento es de unión en las bases, y de hermandad en las alturas, que no sea un fracaso la mediación de una estrella como doña Milagros, y de esa otra estrella de la hermandad y fraternidad que es Tony Raful, pero que es un dirigente que no se encuentra ni en su casa, ni se sabe si tiene oficina, si habla o no con Vicente, o si por el contrario ha dejado en manos del segundo sus atribuciones de Presidente en funciones del PRD.

El PRD es necesario para la democracia dominicana, para sus seguidores, para la nación en sentido general, y dejar de opensar eso es comenzar a ir debilitándolo de nuevo, sacándole a gentes que le pueden ser útiles.

Es un llamado a la cúpula del partido, para que luego no lloren como mujer lo que no han sabido defender como hombres.

Atentamente,