Cartas al director

Señor director:

Estamos de fiesta. El Partido de la Liberación Dominicana está cumpliendo treinta años, ocasión más que oportuna para hacer algunas reflexiones.

Esta es la primera: Muchas personas, de todos los niveles y en cualquier lugar de nuestro país reniegan de los partidos políticos y sus dirigentes, se piensa que son lo peor de la sociedad y los causantes de nuestros males. No habría que enumerar aquí las cosas que se dicen de los políticos sino las que no se dicen y terminaríamos más rápido. Sin embargo, de las personas que piensan de todo acerca de los políticos hay que exceptuar a los militantes peledeístas y aquellos que simpatizan por la organización morada que fundara hace tres décadas el ilustre profesor Juan Bosch. Y es que estos sí saben el precio que hemos pagado, la dedicación y el celo con que hemos construido días a día este formidable instrumento de lucha política propiedad del pueblo dominicano.

Mientras vivió nuestro guía y mentor, fuimos siempre respetados, marco de referencia y ejemplo a seguir.

Ya sin él y en el poder, no hicimos más que aplicar en sentido general, la conducta y el comportamiento con que fuimos moldeados por ese hombre de mente prodigiosa y principios envidiables.

“Hay que hacer en cada momento lo que en cada momento es precioso hacer” fue una frase del apóstol José Martí que nos enseñara el profesor Juan Bosch. Su principio de vida. Eso hicimos en el poder y aplicamos a cada momento.

“Este es un partido de oficiales” nos decía con frecuencia el líder y maestro y así hemos actuado siempre a nuestro riesgo.

El pueblo, aunque ha tenido que pagar caro su equivocación no hay dudas de que al fin a entendido que los 30 años del PLD fueron de estudio, trabajo y lucha por parte de sus hombres y mujeres y en beneficio del pueblo dominicano.

Han entendido que a pesar del empeño de nuestros adversarios políticos en minimizarnos y degradarnos, la hoja de servicio que les presentamos hoy, está llena de logros y aciertos solo en su favor.

El pueblo a entendido muy bien que el PLD es una organización con un proyecto de nación, que mira hacia el futuro y que no anda poniendo piedras en el camino de nadie.

Ha comprendido perfectamente que a pesar de las precariedades con que se maneja un Estado pobre como el nuestro, a pesar de tener como adversarios a los legendarios Partido Revolucionario Dominicano y Reformista Social Cristiano los cuales se encontraban entonces en sus mejores momentos, a pesar de administrar tan solo una parte del poder gubernamental; pudimos sin embargo realizar una buena gestión caracterizada por una estabilidad macroeconómica permanente, por un crecimiento económico que prometió durante los cuatro años un 8%, por un apego a la modernidad y a la decencia en toda la administración pública y sobre todo por nuestro rompimiento con el aislamiento a que fuimos sometidos durante todo el trayecto de nuestra vida republicana lo cual nos hacía iguales ante los demás y orgullosos de nosotros mismos.

Es eso lo que explica y no otra cosa que en estos momentos de angustia y desesperación que se encuentra viviendo el pueblo en sentido general, el país está clamando por la vuelta al poder del PLD y su presidente, el doctor Leonel Fernández Reyna. Los ciudadanos no han pensado en el continuismo del PRD, tampoco en un cambio por el partido colorao ni en las izquierdas tradicionales; no, están pensando en quienes los administraron mejor, en los más capaces y sobre todo, en los mejores intencionados; está pensando en el PLD y el doctor Leonel Fernández.

En estos 30 años del PLD, creemos oportuno también dar gracias a todos los hombres y mujeres que juntos al profesor Juan Bosch, iniciamos este proyecto redentor y que aún se encuentran en pie de lucha.

A los jóvenes que entonces postergaron sus estudios y se separaron de sus familiares para irse a construir el partido allí donde se le exigía sin importar qué distante estaban de la civilización y de su origen.

Gracias a los que quedaron en el camino y cuyos últimos pensamientos fueron para el profesor Juan Bosch y nuestro partido; gracias incluso para los que renegaron de nosotros pero que en algún tramo de nuestra construcción hicieron sus aportes.

Estos 30 años del PLD son propicios también para ratificar nuestra fe en el pueblo dominicano y decirles además que confíen en nosotros porque no lo defraudaremos en el futuro como no lo hemos hecho en el pasado. Que hoy más que nunca nuestro compromiso es mayor, que nuestro próximo gobierno será mucho mejor que el que nos tocó dirigir, que en lo adelante la fuerza de nuestro partido será incontenible porque somos conscientes que hay todo un pueblo que tiene sus esperanzas puestas en nosotros y que constituimos el único instrumento político de redención de las masas desposeídas tantas veces burladas y engañadas.