CARTAS AL DIRECTOR
Conducta y personalidad

Señor director:
El constante uso del concepto de persona, implica la inclusión de otras áreas sobre la motivación, aprendizaje, percepción y el desarrollo, pero hemos de tratar de buscar la forma de caracterizar la cualidad que hace distinto a un individuo.

Toda persona es como cualquier otra en algunos aspectos, y aún más, quizás bastante semejante a varias personas más. Sin embargo, cada quien tiene su propia identidad y estilo de vida particular.

Nuestra curiosidad parece producir impulsos para que intentemos entender las cosas, los acontecimientos, las  personas; por lo que sintetizamos, hacemos comparaciones, buscamos componentes y los significados.

Una de las principales tareas que tenemos por delante, es la de caracterizar la conducta de manera individual. Con esto queremos decir, que debemos ser capaces de formar un modelo de una persona, de tal manera que sus características sean paralelas a las características y procesos reales que tienen lugar en la persona que se esté representando.

Las representaciones simbólicas pueden consistir simplemente en imágenes o en ideas, en forma compleja, ya sea hipótesis o supuestos que pretendamos llamar modelos.

Un modelo de seres humanos es una representación conceptual de la naturaleza humana, sirve como una guía potencial para entender la estructura y los principios de la conducta y la personalidad de un individuo.

La conducta posee algunos componentes, que son los motores de sus componentes básicos conceptuales, tales como: 1) genéticos, 2) orgánicos, 3) ambientales-situacionales, y 4) los que constituyen las variables de la personalidad.

Nuestra estructura heredada influye sobre los estilos de vida que logramos desarrollar. Sabemos que nuestras características heredadas se asociarán al mundo de la forma y el colorido de las cosas, enfrentando las circunstancias.

Nacemos con ciertas dotes y poseemos potencialidades para desarrollarlas, pero en los seres humanos, el papel del aprendizaje es muy amplio y la conducta puede tomar caminos difíciles de compartir con las ya determinados por la influencia directa de la herencia. La base biológica es tan importante que ya sabemos sobre la aplicación de William Sheldon a la estructura constitucional con los rasgos temperamentales.

Por otra parte, en la conducta influyen los factores fisiológicos, bioquímicos y otros determinantes orgánicos. No se puede entender la conducta sin tomar en cuenta las influencias orgánicas.

El cuerpo puede influir en la personalidad: la fatiga, el dolor, provocan depresión, irritabilidad, por lo que debemos estar siempre pendiente de la posibilidad de cuáles han de ser los cuadros orgánicos que movilizan la conducta.

Son muchas las personas que tienen que enfrentar a condiciones físicas crónicas, tales como indigestión, artritis, dolores, etc.

El medio ambiente juega un papel determinante en la forma y dinámica de la conducta. Nacemos dentro de una determinada cultura, la que nos impone demandas y presiones. La cultura no sólo nos plantea problemas, sino que prescribe soluciones aceptables. Las causas ambientales han adquirido tanta fuerza, que algunos psicólogos del aprendizaje, le conceden una importancia preponderante.

Podemos aprender mucho acerca de una persona si logramos identificar las situaciones y los estímulos que producen cambios en la conducta.

Ya hemos dicho sobre la influencia de la herencia, las condiciones de nuestro cuerpo y de los estímulos situacionales, nos queda una muy importante: las variables de la personalidad. Un acontecimiento puede provocar que un hombre se transforme, mientras que otro no se afecta ante el mismo ocaso. Evidentemente las dos personas tienen distintas estructuras de personalidad.

Cuando no conocemos la estructura y los principios de algo, podemos comenzar con suposiciones. Buscamos cómo entender las causas y recurrimos a las variables de la personalidad, con los impulsos, las ansiedades, los sentimientos. Dichas variables deben inferirse de la conducta.

Todos los factores de la personalidad propuestos a través de las variables deben ser verificados en otras conductas.

Los teóricos de la personalidad, no niegan la influencia significativa de los diversos determinantes de la conducta, tratan más bien con su efecto en la estructura y funcionamiento. Es aquí que el medio ambiente influye en la misma, y los determinantes biológicos afectan su funcionamiento, en tanto que la herencia fija los límites del desarrollo de la personalidad.

Atentamente,