CARTAS AL DIRECTOR
Contaminación vehicular

Señor director:
En el aire de las grandes concentraciones urbanas, se vierten diariamente toneladas y toneladas de contaminantes. Hoy, la principal fuente emisora de estos contaminantes son los vehículos, puesto que las emisiones industriales tienden a disminuir por la implantación de nuevas tecnologías menos contaminantes y por el desplazamiento progresivo de las industrias fuera de los núcleos urbanos. Se puede constatar que las vías de circulación muy densamente transitadas son susceptibles de sufrir niveles de contaminación atmosférica elevados.

Entre los principales contaminantes atmosféricos emitidos por los vehículos se pueden verificar: humos negros; monóxido de carbono, que es un gas tóxico, la presencia del cual en los atascos de tránsito puede llegar a niveles elevados; hidrocarburos, producido por la combustión incompleta de los combustibles fósiles en los motores de los vehículos, los cuales son los responsables de la emisión de la mayoría de los hidrocarburos; plomo, que es un metal pasante tóxico todavía presente en la gasolina, necesario para asegurar un funcionamiento sin problemas de los motores antiguos; óxidos de azufre, que son gases provenientes de la combustión de ciertos combustibles líquidos que contienen azufre; óxidos de nitrógeno, son gases resultantes de la reacción del oxígeno y el nitrógeno del aire en las combustiones por efecto de la temperatura y de la presión.

En contraste con los diferentes elementos tóxicos que emiten diariamente los vehículos de motores, se han creado nuevas tecnologías para reducir dichas emisiones. El uso de la gasolina sin plomo evita la emisión de plomo y permite el uso de catalizadores con lo que se reducen los niveles de contaminantes emitidos. Además, no contienen azufre ni incrementan la cantidad de CO2 emitida en la atmósfera.

El catalizador está compuesto de determinados “filtros químicos”, es decir, placas de ciertas substancias que reaccionan con los gases contaminantes (monóxido de carbono, hidrocarburos, óxido nitroso, etc.) quemándolo literalmente, y generando a cambio gases no contaminantes como el vapor de agua, el nitrógeno y el CO2 o dióxido de carbono (este último “no contaminante” en cierta medida, es decir, siempre que se garantice una correcta proporción de árboles y/o vegetación que “consuman” ese CO2, manteniendo sus niveles normales).

Existen dos tipos de catalizadores que son los más usados: los catalizadores de dos vías, y los catalizadores de tres vías; los primeros eliminan los hidrocarburos y el monóxido de carbono, mientras que los segundos además hacen lo propio con los óxidos de nitrógeno. Los catalizadores de dos y tres vías son receptáculos que se colocan en medio del tubo de escape y que contiene una especie de esponja cerámica recubierta de determinados metales nobles como el platino, el rodio o el paladio.

En nuestro país, las autoridades competentes enfocadas en el cuidado del medio ambiente pudieran implementar la instalación obligatoria de los catalizadores a los vehículos existentes y exigir la presencia de éstos a los vehículos que lleguen al país.

El costo económico de la instalación de los catalizadores puede parecer un gasto extra, sin embargo nuestro país puede apelar al protocolo de Kyoto en el que se establece, entre otras cosas, que aquellos países en vía de desarrollo pudieran contribuir a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, con el uso o la implementación de tecnología limpia y obtener financiamiento de algún país o bloque de países signatario de dicho protocolo.

Conviene señalar que para la implementación de esta tecnología se requiere el uso de combustibles sin plomo y una garantía que se ajuste al control de calidad establecido, puesto que estos dispositivos son muy sensibles al uso de combustibles desnaturalizados.

De esta forma el país reduciría la contaminación atmosférica que representa un daño a la salud humana, materiales, vegetación y al ambiente.

Por un país verde,
Pedro Pablo Ramirez Peña