CARTAS AL DIRECTOR
De la AIRD

Señor director:
El debate de los asuntos económicos del país ha puesto en primer plano la respuesta a la siguiente interrogante: ¿puede nuestro país ratificar y poner en vigencia el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica (RD-CAFTA) sin antes prepararnos para competir en el nuevo escenario?

La cuestión ha tomado un nuevo giro a partir de la decisión de 33 organizaciones de productores de bienes y servicios de plantear la necesidad de que antes de la ratificación del RD-CAFTA se adopten medidas indispensables para que nuestras empresas puedan competir en igual de condiciones con sus socios comerciales en la región.

Un marco práctico para sustentar esta posición son los resultados de acuerdo de libre comercio vigente con Centroamérica. Las desventajas competitivas existentes han impedido obtener los beneficios esperados, y el acuerdo sólo ha contribuido a incrementar nuestro déficit comercial con esos países. Por cada peso que nosotros le vendemos, le compramos cinco pesos, por el pobre nivel de competitividad frente a nuestros vecinos.

Las asociaciones firmantes apoyan las medidas para la inserción dominicana en los mercados internacionales, pero con tales antecedentes, emiten que el Estado Dominicano debe eliminar por lo menos, el desbalance existente entre los sectores productivos de nuestro país y los centroamericanos, de forma tal que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica no contribuya a agudizar las desigualdades existentes en perjuicio de nuestro país.

Uno de los factores causantes de esta grave situación de desventaja es el desbalance fiscal frente a los centroamericanos. Mientras en Costa Rica, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Guatemala los impuestos a la materia prima fluctúan entre un 1 y un 15%, para nosotros estos impuestos se elevan a un 32%. Para importar equipos y maquinarias, los productores dominicanos deben pagar impuestos por el 32% del valor, mientras los de Costa Rica y Honduras sólo pagan un 1 y un 2 por ciento, respectivamente.

Al incremento del costo provocado por los impuestos al componente importado, se agregan otros factores como el impuesto a la propiedad inmobiliaria, la elevada tarifa eléctrica, los altísimos intereses bancarios y la falta de crédito a largo plazo para la renovación del aparato productor de bienes y servicios.

Las circunstancias citadas no toman en consideración otros ingredientes aún más amenazadores, como los miles de millones de dólares en subsidios que aporta el Gobierno de los Estados Unidos a sus productores para que puedan vender sus bienes en nuestros mercados a bajos precios, sin importar que sus costos de producción sean más algo que los nuestros.

El sector industrial dominicano aporta más de 400,000 empleos directos y ha logrado un crecimiento de más de un 40% en la última década. La ratificación del DR-CAFTA sin eliminar las desventajas competitivas podría provocar la desaparición de muchas empresas y la pérdida de miles de puestos de trabajo.

A continuación nos permitimos resaltar los principales elementos de nuestra propuesta de equidad fiscal, sometida a las autoridades del gobierno central y del Congreso Nacional:

1. Eliminación de la Comisión Cambiaria y Arancel a los Bienes de Capital y Materias Primas del 0% y 3%. 2. Permitir la compensación con el Impuesto Sobre la Renta del Impuesto a la Viviendas Suntuarias y Solares. 3. Permitir la depreciación de los bienes de capital en cinco años. 4. Establecer un procedimiento para que se cumpla la compensación del ITBIS a los productores de bienes exentos como se establece en la ley. 5. Eliminar la Factura Consular. 6. Ampliar el % deducible para las inversiones en mejoras. 7. Establecer una legislación complementaria para la industria farmacéutica dominicana.

La industria nacional no busca concesiones ni proteccionismos. su reclamo es que se creen condiciones para competir con igualdad por lo menos con nuestros socios centroamericanos; y al mismo tiempo, que el país sea competitivo y pueda atraer nuevas inversiones local y extranjera.

Agradecemos su atención a nuestra misiva y nos reiteramos a sus ordenes para cualquier información adicional que requiera.

Atentamente,

Yandra Portela,

presidenta