CARTAS AL DIRECTOR
Explica TLC

Señor director:
En la columna “Coctelera” de la edición del 19 de abril del 2005, su autor se pregunta por segunda vez donde estaban los empresarios al momento de las negociaciones que culminaron con el Tratado de Libre Comercio DRCAFTA. La respuesta a la interrogante es la siguiente: el sector empresarial siempre estuvo presente en las reuniones formales que se llevaron a cabo. Sin embargo, es importante conocer todo el contexto para entender que esta invitación de participación al sector empresarial a participar era de orden limitada.

Al inicio de las negociaciones la jefe de las negociaciones de la República Dominicana aceptó que las mismas fueran realizadas de gobierno a gobierno, en inglés y bajo una cláusula de confidencialidad. Los representantes del sector privado participaron en el “cuarto adjunto” en las tres rondas de negociaciones.

Durante esas tres rondas el sector privado recibió en el cuarto adjunto informaciones sobre el avance de las negociaciones y respuestas a preguntas ahí hechas en forma limitada por el compromiso de confidencialidad asumido. En cualquier caso, nuestro conocimiento era tan amplio como el de la prensa dominicana que estaba presente en esas reuniones también.

El resultado de las negociaciones gubernamentales realizadas en Miami y Washington, posterior a las tres rondas entre los representantes gubernamentales dominicano y centroamericano, que convirtió ese tratado de bilateral entre República Dominicana y Estados Unidos a multilateral con los otros cinco países centroamericanos ha sido uno de los principales problemas del DRCAFTA.

El sector privado participó de manera limitada aun en esas reuniones adicionales. De la transformación del acuerdo es de donde surge el problema de que debemos igualar nuestras cargas arancelarias a la de los países centroamericanos participantes en el acuerdo para con ello lograr ser competitivos dentro de un mismo mercado de destino.El 32% de arancel total que graba, equipos,maquinarias y materia prima en la República Dominicana no existe en los países centroamericanos, restándonos competitividad desde el inicio de nuestra producción, razón por la cual la balanza de República Dominicana con los estados centroamericanos es deficitaria en la actualidad.

Pero más aun en ocasión de la firma del tratado el 5 de agosto del 2004, República Dominicana y Estados Unidos firmaron anexos adicionales al tratado. Uno, altamente dañino para el sector agropecuario y otro muy beneficioso para el sector comunicación, de los cuales nos enteramos cuando el acuerdo fue hecho público por los Estados Unidos luego de su firma.

Fue entonces cuando el sector privado interesado en las negociaciones pudo finalmente conocer el texto y los compromisos reales que enmarcarían el destino de los productores dominicanos en un acuerdo que resultó altamente viciado para los intereses dominicanos, favoreciendo a la nación más poderosa del mundo.

Atentamente,