CARTAS AL DIRECTOR
Gobierno y gerencia

Señor director:
El presidente Leonel Fernández, más que un político es un gerente. Capacitado, concertador, abierto al diálogo, conocedor de los asuntos financieros y económicos y un gran líder político moderno. Falta que su equipo de gobierno enfoque su gestión en términos de gerencia financiera y políticos. Que prime primero el interés nacional por encima de los intereses particulares y de grupos. Que depongan del paternalismo aberrante y del clientelismo creador de más miseria.

Es tiempo ya de que los gobernantes y sus funcionarios gobiernen entendiendo que el Estado es una empresa grande, en expansión y desarrollo, que de ellas dependen muchos intereses económicos. Las acciones y medidas que encamine el gobierno deben estar dirigidas a resolver los problemas económicos del país, satisfacer la demanda de servicios básicos, garantizar salud y educación a la población, permitir que cada ciudadano y ciudadana tengan derecho a recibir alimentos, así como crear las condiciones para que cada individuo tenga una vivienda. Pero todo lo anterior expuesto debe de hacerse aplicando verdaderas políticas gerenciales. En vez del programa gratuito “comer es primero”, se impone el mismo programa, ofertando tarjetas de consumo a bajo costo, con las cuales las amas de casas puedan adquirir los alimentos a muy bajos precios. Los servicios de salud en los hospitales deben de tener un precio muy por debajo de los servicios privados, pero que el cobro de los mismos hagan sostenible el sistema hospitalario, evitando que los hospitales permanezcan sin los servicios básicos ni medicinas, sin reactivos y materiales gastables.

Las construcciones de viviendas deben de hacerse en escala de dos niveles; para los pobres necesitados y para la clase media. Pero con un valor de repago de esa inversión, procurando que el Estado recupere el dinero invertido en las construcciones de esas viviendas, para seguir realizando nuevos proyectos habitacionales. Regalar viviendas genera un gasto al Estado, crea el paternalismo e incentiva el clientelismo y la corrupción. La inversión en Educación debe ser incrementado año por año, atendiendo a la demanda de escolares y planteles. Pero también es injusto que las universidades e institutos de capacitación privados, que obtienen grandes ganancias, reciban subvenciones del Estado mediante asignaciones presupuestarias. Prácticamente todas las universidades privadas e institutos de capacitación técnicos reciben aportes del gobierno vía presupuesto de la nación.

Es tiempo ya de evitar que el servicio de la energía eléctrica sea mal pagado por los usuarios. Todo el que reciba el servicio energético debe de pagarlos atendiendo a una tarifa justa de su consumo mensual. Tal como se le paga el teléfono a las compañías privadas telefónicas y las empresa de cable. Si bien el servicio de agua es vital para la vida humana, igual debe de ser su pago por el consumo de la misma. Las empresas de lavado de vehículos, hoteles y otras grandes consumidoras de ese preciado líquido deben pagar la tarifa de acuerdo con el consumo apreciado mediante la colocación de medidores. Cierto es que hay que incentivar el deporte, pero se debe también contemplar la inversión en las disciplinas que tengan una representación de nivel y buenas estadísticas en competencias internacionales. Los eventos deportivos que se realicen en el país deben de ser auto-sostenibles, que su realización recupere la inversión que se haga en el montaje de los mismos.

En vez de hacer donaciones alegres de minibases, a sindicalistas y particulares, el Estado lo que debe es crear las condiciones para que las federaciones de transportes puedan adquirir financiamiento en el Banco de Reservas, a tasas preferenciales y con vencimientos a largo plazo, para que así puedan adquirir los vehículos que necesitan sus afiliados.

En resumen, el gobierno debe de funcionar como un gran gerente, procurando que su empresa oferte el producto o servicio, controlando sus costos y gastos de operaciones para al menos garantizar un punto de equilibrio. Con esto se evitaría un Estado deficitario, tendríamos un superávit fiscal y presupuestario y los recursos serían destinados mayormente a los servicios de salud, educación y asistencia ciudadana.

Un gobierno gerente implica tener funcionarios gerentes, buenos administradores, no burócratas ni autócratas. Personas capacitadas, con vocación de servicio, con probada honestidad, que sepan trabajar en equipo. Que planeen, coordinen, organicen, ejecuten y evalúen los resultados de su gestión mensual en cada departamento, par tomar las decisiones administrativas más correctas.

Atentamente,
Mayobanex De Jesús Laurens
Barahona