CARTAS AL DIRECTOR
La delincuencia

Señor director:
La delincuencia nos ha venido arropando hasta las entrañas, de tal modo, que parecemos niños, cuyas rodillas tiemblan ante la más leve mirada de cualquier desconocido. Ahora nos escondemos detrás de vidrios ahumados como pajaritos en una jaula, y pistolas en mano miramos con temor a todo transeúnte que pasamos, respirando profundo al llegar a nuestros hogares, en donde aún no estamos seguros.

Esta situación está depositando sobre nosotros dos plagas muy terribles, que son el temor y el stress, cuyas consecuencias nos convertirá, sin lugar a dudas, en una verdadera raza de neuróticos.

Algunas de las causas que generan la delincuencia:

1.- Niños abandonados a su suerte por padres irresponsables, que bien podríamos llamarles “bragueteros”.

2.- Aumento del consumo de drogas a nivel nacional

3.- La proliferación de los llamados Videos-programas de violencia, en donde se destripan los contendientes. Los niños se pasan horas viendo estos videos. Recuerde que el niño es una criatura que se convierte en lo que vé.

4.- El contenido de algunos programa de la televisión nacional e internacional. Hay en muchos casos una sutil manipulación de las emociones y sentimientos del televidente, porque es difícil librarse del daño producido por lo que usted ve, oye o siente.

5.- En cuanto a la música; muchos ritmos modernos y viejos, incitan al consumo de drogas, pues parecen haber sido creados para estos fines. Otros incitan a la violencia directamente: “matalá, matalá, dice una salsa.

6.- El padre que golpea a su esposa delante de sus hijos. Que pueden estos asimilar de dicha conducta?

7.- El aumento de los viajes ilegales, y sus consecuencias.

8.- Los delincuentes deportados, que vienen por cantidades, a poner en practica sus malos hábitos.

9.- El niño de barrio pobre, regularmente ve el modelo del éxito, en el joven que se ha enriquecido rápido y monta un Mercedes o un Lexus deportivo, último modelo. Naturalmente que en todo hay sus excepciones, pues hay muchos jóvenes serios y trabajadores en nuestros barrios más pobres.

10.- La cantidad de adolescente que salen embarazadas hasta en las escuelas, por el descontrol sexual que nos ha traído el llamado “progreso”.

11.- La pobre atención que ha tenido la educación e nuestro país.

12.- La falta de preparación de la mayoría de nuestros profesores, que deben ser ejemplo para sus alumnos.

13.- El ejemplo moral que reciben nuestros niños de algunos de sus líderes musicales, deja mucho que desear.

Por donde empezar? Aunque la descomposición moral es bastante grande, no todo está perdido. Más que progreso material necesitamos progreso moral y espiritual, fortaleciendo los dos pilares más importantes para una sociedad. La alimentación y la educación.

Nuestras autoridades formulan planes o programas para atacar el efecto de la delincuencia, pero no la causa, que es lo que debería erradicarse de raíz.

El desbordamiento de la delincuencia, que debería llamarse “narco-delincuencia, porque son de un pájaro las dos alas, empezó hace unos veinticinco años más o menos, y tomaría lo mismo, ver florecer las rosas de la regeneración moral en nuestra maltratada sociedad.

Deberíamos empezar por nuestros niños, con un verdadero mega-proyecto de educación con profesores bien preparados, que fueran pilares modelos para los niños.

Algo muy importante, sería volver a establecer “las escuelitas de patio”, en las que los niños tendrían la escuela más cerca de su casa. Estas fueron forjadoras de muchos de nuestros profesionales de hoy en día.

Que buen ejemplo nos muestran las escuelas cristianas, sostenidas por las iglesias cristianas, en donde los alumnos asimilan para el futuro una verdadera base moral y espiritual.

Establecer en las escuelas clases sobre lo que son las drogas prohibidas, mostrando las imágenes de seres humanos afectados por la drogadicción.

Incluir en la portada frontal o parte posterior de los cuadernos, mensajes directos sobre los peligros del consumo de droga y sus terribles consecuencias.

Deberíamos establecer talleres de arte y oficio en nuestros barrios pobres, para los jóvenes que no han podido continuar en las escuelas, y no menos importantes, sería crear fuentes de trabajo cercanas al vecindario.

Los frutos podridos, son difíciles de rescatar, pero debemos cuidar con todas nuestras fuerzas, las pequeñas plantitas humanas, para que puedan florecer y dar frutos sanos y robustos.

Para reformar nuestra sociedad, debemos implantar un mega-proyecto que abarque toda la geografía nacional, que sea capaz de dar respuesta a todos estos renglones, que podríamos llamar: “Tablar de salvación moral y espiritual de nuestra gente”.

Los resultados pueden tardar años, para disfrutar la felicidad de verlos, pero están allí esperándonos, si todos y cada uno de nosotros aportáramos nuestro esfuerzo moral o material, para no perder este “paraíso del Caribe”, como somos llamados por nuestras riquezas naturales. Aún estamos a tiempo.

Atentamente,
Diómedes Aquino