CARTAS AL DIRECTOR
Represión

Señor director:
Represión es el elemento por excelencia que representa el intento de nulificar amenazas.

Cuando la persona expulsa y mantiene fuera del campo de su advertencia algunos de sus afectos y de sus pensamientos, no solo impide el que se expresen en su conducta, si no los remueve de la posibilidad de que sean influidos y modificados por el aprendizaje.

Los impulsos y las tendencias reprimidos permanecen en el inconsciente, disociales del resto de las experiencias del sujeto, pero activos y con posibilidades de hacer irrupción en la conciencia. Las tendencias así reprimidas, inaccesibles a la rezón del sujeto, son las que dirigen la conducta del neurótico.

El neurótico es un individuo que ha aprendido a no aprender. La diversificación de este tipo de criterio se hace mucho más amplia si compartimos con Fenichel, quien nos señala el hecho de que el neurótico está incapacitado por causa de la represión, para lograr distinguir de manera clara entre el pasado y el presente.

La consecuencia es que el neurótico aplica a situaciones presentes formas de conducta viejas e inútiles, sin advertir su inconveniencia.

El estado represivo impide que el neurótico pueda verse a sí mismo con objetividad, ya que la imagen que de sí mismo posee está construida a expensas de lo no reprimido, en tanto que todo lo demás, que no armoniza con la fachada ideal, queda fuera del cuadro, fuera del esquema.

La represión es así mantenida, sostenida o reforzada por otros mecanismos suplementarios, tales como el desplazamiento y la sobre-compensación, lo cual implica cargas de energía psíquicas que le son restadas al caudal de energía que le sería inútil al individuo para lidiar con la realidad.

El bloqueo y la inhibición de tendencias son experimentadas por el sujeto como estado de tensión; es por esto que surge su irritabilidad, que no es otra cosa que la disposición a descargar tensiones hostiles residuales desplazadas hacia objetos distintos de los originales.

Las reiteraciones de pautas de conductas a pesar de su ineficacia, constituye una norma en el neurótico, con lo cual contraviene el principio operante en los procesos de aprendizaje de que aquellas formas de conductas que no son gratificantes para el sujeto, han de tender a la extinción.

El neurótico continua utilizando compulsivamente sus mismas pautas, no porque lo desea, sino porque no ha podido aprender nada mejor. Utiliza las únicas pautas que están engranadas en un carácter.

Su conducta defensiva, es dominada por el propósito primario de evitar angustia, culpabilidad o vergüenza.

Atentamente
Atahualpa Soñé