CARTAS AL DIRECTOR
Rescatemos “La Mansión”

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Señor director:
Desde muy joven siempre quise ir a San José de las Matas, fue un sueño acariciado por mucho tiempo, muchos años. Por suerte, razones de trabajo, hicieron realidad el sueño, y puedo decir que valió la pena.

Valió la pena atravesar Santiago con su super caótico y lentísimo tráfico, el estado de las vías después de la inundación de la mayoría de sus barrios. Pero si yo hubiera sabido que Sajoma es San José de las Matas, me habría evitado el cruce de Santiago de punta a punta. Después me enteré que esa carretera no estaba en buenas condiciones.

Yo esperaba empinadas subidas y muchas curvas con grandes precipicios, pero la carretera, en óptimas condiciones, atraviesa paisajes gratos de pequeños vallecitos y la irregularidad del terreno, en donde abundan las palmas y la yerba parece de seda. Si encontré un par de curvas engañosas, que por suerte como no iba a mucha velocidad, pude sortearlas con un poquito de susto solamente. El paisaje descrito anteriormente es interrumpido un pueblito muy gracioso, y grato a los ojos: El Pedregal.

Extasiados, llegamos sin darnos cuenta a San José de Las Matas. Limpio, atractivo, acogedor, con varios parquesitos urbanos, muchachas muy bonitas, de caras limpias y de gente sencilla, simpática y acogedora.

Hay un dato muy simpático y es que las Patronales se celebran en dos etapas, la religiosa en Marzo en el día de San José y en Agosto la popular, por la venida de los residentes en Nueva York, los Yorksajomas. La comunidad de estos es bastante grande en Nueva York. El pueblo respira cuartos.

Sacamos un momento para visitar La Mansión que en mis recuerdos era un sitio famoso, muy bonito, querido en todo el Cibao. Que golpe ¡Esta inversión, que en su tiempo fue cuantiosa, da pena esté en la forma que la encontré. 100 cabañas de concreto, espaciosas, distribuidas para garantizar privacidad en un entorno de bosque de pinos virgen. Belleza descuidada, acceso todavía fácil, aunque la vegetación se los va a tragar uno de estos días. Ya las cabañas comienzan a mostrar signos de deterioro, casi invadidas por la maleza, mucho descuido por doquier. El hotel es otra cosa, peor; el bellísimo trabajo de madera ya se echó a perder, las filtraciones son de tal magnitud que había llovido el día anterior y la cantidad de agua que caía sobre las alfombras era enorme; el descanso superior de las escaleras, tenía un pozo; el plafond amenaza con caerle encima al guardia que lo cuida. La escalera tiene la mayoría de las losetas rotas, la madera podrida.

Alguien me dijo que cuando La mansión estaba habilitada, había que hacer reservaciones con varios meses de anticipación, en todo el Cibao era un sitio obligado para el esparcimiento de la familia y los precios eran razonables. En verano estaba completamente abarrotado. Gente de clase media baja tenía en este, un lugar de esparcimiento en un entorno que rezumaba tranquilidad, para escapar del estrés, el susurro del bosque calmaba los nervios y dormían plácidamente.

Ya La Mansión no es fuente de empleos, ya no imprime movimiento del comercio de Sajoma. Esta es la historia de nuestra vida ciudadana, otra inversión importante del Estado que se pierde, que no encontró voces que abogaran por su rescate. La Mansión surgió de una necesidad, de una visión, de un sentido de identificación social con el Pueblo.

Este Gobierno ha dado muestras de una gran preocupación por el patrimonio de nuestro país, este es parte de nuestro patrimonio y es vida para Sajoma. Despojaron al Cibao de un lugar de esparcimiento que comulgaba con la naturaleza.

Por qué no lo rehabilitamos? En pos de una labor social que trasciende al futuro. Gastarse unos pesos rescatar La Mansión bien vale la pena por los beneficios que su rehabilitación traería. Por que no poner este obligado rescate en el presupuesto del año que viene y que sea administrado por el Estado, Nada de Privatizar. Apelamos al Gobierno: Rescatemos “La Mansión”.

Atentamente,